Eduardo quería cumplir su deseo de ayudar a los pequeños que padecían hambre y desnutrición. "Algo tenemos que hacer", le dijo a sus amigos.
Juntos a la organización de una cruzada movilizaron a más de 1000 personas. Empresas, bomberos, canales de televisión locales, la parroquia, la municipalidad, recaudaron más de $250.000 en mercadería y leche.
“No queremos dar esto y entregarlo, sino transformar de verdad esas vidas” comentó uno de los organizadores. El padre Franco Barrios, párroco de Alejo Ledesma los conecto con la Fundación Dignamente en el norte argentino.
Consecuencia de lo que vieron y conocieron generaron ingresos para acabar con la inseguridad alimentaria. Una vez recaudado un camión entero de donaciones, su contenido fue a talleres de gastronomía, panadería, fábrica de pastas y alimentos saludables. el destino resultó Quimilí y Weisburd después, las comunidades más golpeadas de Santiago del Estero.
El protagonista de la historia comentaba: “Una experiencia dolorosa, una Argentina tan rica y ver esta situación me dio mucha indignación, pero hay esperanzas cuando uno conoce estas obras inmensas como la de Fundación Dignamente, esto tenemos que hacer los argentinos, conocer estos proyectos de transformación social profunda” Una historia conmovedora, donde se pone de manifiesto que si lo puedes soñar, lo puedes cumplir.