Asimismo, se planteó la posibilidad de definir zonas geográficas para monitoreo ambiental de otras enfermedades.
Para ampliar el alcance de esta investigación, desde AySA se propuso compartir el proyecto a los operadores locales del país a través del COFES.
Por último, Malena Galmarini se refirió a la importancia del estudio: “Creemos que AySA, con todos los recursos técnicos y el capital humano que tiene, puede brindar un pedacito de esa cadena de producción de información que puede servir para mejorar la calidad de vida. Por eso son tan importantes estas colaboraciones con institutos de prestigio internacional como es el Malbrán y una empresa como AySA”.
En la reunión estuvieron presentes autoridades de AySA: Fernando Calatroni, a cargo de la Dirección General Técnica; Alejandro Barrio, a cargo de la Dirección Técnica y de Desarrollo Tecnológico; Mario Russo, director de Relaciones Gubernamentales; y Gonzalo Meschengieser, gerente de Relaciones Internacionales; y autoridades que acompañaron del Ministerio de Salud y del Instituto Malbran.
Acerca del plan de detección de COVID-19 de AySA
En el marco de la pandemia mundial, el Estado Nacional se encuentra impulsando diferentes estrategias para detección y diagnóstico en distintos ámbitos. El laboratorio central de AySA está llevando adelante investigaciones para la detección del virus SARS-Cov-2 en el líquido cloacal.
Un equipo de la empresa, encabezado por el Ing. Alejandro Barrio, desarrolló una técnica y verificó la aparición de restos del material genético en muestras de la red cloacal de Buenos Aires.
A través de la realización de pruebas, se podrá analizar la evolución de la enfermedad, lo que permitirá conocer si el virus aumenta o disminuye en el tiempo. De esta forma, se suma una nueva herramienta para contar con un sistema de alerta temprana y vigilancia para la fase de salida de la cuarentena.