Fumar tiene varios efectos negativos, como lo son problemas en el corazón, en el sistema circulatorio, en los dientes y encías y en la vista. Además, puede favorecer a la aparición de diabetes tipo 2 debido a que aumenta la resistencia a la insulina, como también conlleva más riesgos de esterilidad en las mujeres e impotencia en los hombres.
En un reciente estudio publicado en Psychological Medicine, fumar puede aumentar las posibilidades de desarrollar esquizofrenia o depresión.
Las personas con enfermedades mentales tienen más probabilidades de fumar que aquellas sanas, según previos relevamientos. Por esto, los investigadores decidieron evaluar el porqué de esta relación, utilizando una base de datos que contenía datos de más de 462 mil personas, de las cuales el 8% eran fumadores actuales y el 22% exfumadores.
El equipo descubrió que las personas que fumaban no solo tenían un mayor riesgo de desarrollar depresión y esquizofrenia, sino que las personas con cualquiera de estas afecciones también tenían más probabilidades de fumar. El resultado: fumar puede ser malo no solo para los pulmones, sino también para la mente.
Entre otras consecuencias negativas, las sustancias químicas presentes en el tabaco pueden alterar la estructura de la piel y causar envejecimiento prematuro y arrugas. El tabaquismo también hace que los dientes, los dedos y uñas de las manos se pongan amarillos, según información indicada en la web de la prestigiosa Clínica Mayo.