Los 8 simios recibieron una dosis con anticuerpos neutralizantes para 10 cepas del SARS-CoV-2, y 3 semanas después, se les introdujo el virus: ninguno de los animales desarrolló infección ni efectos secundarios.
Los monos que recibieron una dosis más alta de la vacuna, tuvieron una mejor respuesta que los demás: 7 días después de que los animales recibieran el virus, los científicos no pudieron detectarlo en la faringe o en los pulmones de ninguno de ellos. Aquellos animales que recibieron la dosis más baja tuvieron un repunte de la carga viral pero pudieron controlar la infección. Los animales control -a los que no se administró la vacuna-, sí desarrollaron altos niveles de ARN del virus y neumonía grave.
El laboratorio comenzó hace una semana los ensayos en humanos.
"Los resultados nos dan mucha confianza" de que este candidato a vacuna funcionará en humanos, dijo Meng Weining, de Sinovac Biotech y autor del artículo.
Sin embargo, Douglas Reed, de la Universidad de Pittsburgh -que también está desarrollando una vacuna- dijo que el número de animales en que se probó el candidato chino es demasiado pequeño como para producir resultados significativos a nivel estadístico.
Para que no nos generemos falsas esperanzas, el investigador de la Universidad Central del Ecuador, Pablo Araujo, dijo al diario El Comercio, explicó que entre humanos y primates hay similitudes pero también muchas diferencias.
“Son sistemas biológicos distintos, puede ser que una sustancia como una vacuna funcione bien y tenga los efectos deseados en los monos, pero dar el salto hacia seres humanos es otra cosa, podría ser que en las personas no funcione”, dijo.
Otra diferencia es que los monos no desarrollan los síntomas más graves del SARS-CoV-2, como los humanos, explica el diario.
El estudio también tomó en cuenta que la protección parcial frente al patógeno podría ser peligrosa.
Existen casos de experimentos en animales, con vacunas contra los coronavirus anteriores como SARS y MERS, donde se ha hallado que los bajos niveles de anticuerpos podían producir una respuesta inmunológica exagerada por parte del organismo, que resulte más dañina.
En este caso, los investigadores no hallaron ninguna evidencia de daño pulmonar en los animales vacunados.