Desde la Universidad de Stanford explican también que la depresión genera inflamación de los órganos digestivos, por lo que genera malestar y alteraciones como estreñimiento, sensación de pesadez, también angustia o vómitos después de comer.
Además de realizar un seguimiento con profesionales de la salud mental y un diagnóstico adecuado, una buena manera de ayudar a combatir los síntomas de la depresión es la cocina.
La cocinoterapia ayuda a combatir el estrés, promueve la comunicación interpersonal, estimula la memoria y ejercita la creatividad. Es una gran distracción que aleja los pensamientos negativos, por lo menos por un rato, y hace que el paciente establezca metas y que su confianza aumente al cumplirlas.
Por otra parte, mitiga los problemas digestivos, ya que al elegir alimentos sanos y frescos, ayuda con la pesadez y la acidez.
Según una investigación de la Universidad de Tohoku, cocinar también incrementa la capacidad cerebral. Esta actividad requiere de procesos mentales muy complejos y además genera nuevas capacidades, como también mantiene las ya adquiridas.
Pero por sobre todas las cosas, el arte culinario es divertido y relajante. Puede resultar una actividad interesante para realizar en familia y para combatir la ansiedad y el estrés.