El texto corresponde a la introducción de la reciente publicación “Trauma en épocas de COVID-19”, de la psiquiatra Dra Lahitou Herlyn,
En su trabajo, la especialista se pregunta "si esta pandemia puede ser experimentada como un evento traumático". En ese sentido, enumera aquellos factores que pueden ser considerados como “predictores de trauma”:
• La mayor pandemia en más de cien años.
• El aislamiento de los pacientes en los hospitales, cuando resultan sospechosos o reciben un resultado positivo para COVID-19.
• El miedo a la muerte por síndrome respiratorio agudo severo.
• El pobre entendimiento del mecanismo de contagio y la consecuente incertidumbre.
• Las declaraciones de cuarentenas por parte de los gobiernos, al principio en ciudades y finalmente en naciones enteras, que genera preocupación acerca de la extrema gravedad de la situación vivida, y
• El confinamiento y aislamiento social.
La profesional observa indicadores sobre trastorno por estrés post traumático, que deberían considerarse a la hora de sospechar síntomas. Recuerdos intrusivos o recuerdos vívidos que desencadenan respuestas autonómicas y ansiosas prominentes, y los trastornos del sueño como el insomnio o la hipersomnia.
En este punto, la doctora Lahitou Herlyn reflexiona sobre cómo prevenir el desarrollo del trastorno por estrés post traumático en estos pacientes, mediante intervenciones tempranas en principio de tres tipos: psicosociales, psicoterapéuticas y posiblemente farmacológicas.
Entiende que “a nivel psicosocial, es posible llevar a cabo un trabajo integral en un ambiente en donde se propicie la recuperación del trauma. Lo mismo en las psicoterapias, que deben estar orientadas a la recuperación. En la proporción del ambiente de recuperación, la formación de un vínculo terapéutico será fundamental para ayudar al paciente en la contención. Se está intentando avanzar en propuestas farmacológicas que eviten la consolidación del recuerdo traumático, utilizando fármacos que tengan efecto conocido sobre la consolidación de la memoria”, observa.
Al respecto concluye: “Es evidente que debemos seguir investigando para poder tener dispositivos de contención y más pruebas farmacológicas para trabajar en la prevención”.