Para la OMS y Unicef, la caída en las tasas de vacunación se debe a las interrupciones en la prestación y uso de los servicios de inmunización causadas por la pandemia de COVID-19, al tiempo que advierte que estas interrupciones amenazan con revertir los progresos logrados con tanto esfuerzo para llegar a más niños y adolescentes con una gama más amplia de vacunas.
Los especialistas locales, por su parte, enumeran distintos factores que han conspirado contra el cumplimiento del calendario de vacunación oficial:
“Detrás de la caída en las coberturas de vacunación se halla toda la disrupción de las actividades habituales, comenzando con el miedo al contagio individual de los padres o de sus hijos, siguiendo por la recomendación de quedarse en casa y la suspensión de las clases –enumera el doctor Rüttimann–. Por el otro lado, en las provincias donde no hay circulación comunitaria de COVID-19 el retraso a reiniciar las actividades habituales, como por ejemplo la escuela, no permitió generar confianza para la comunidad en general y los padres en particular”.
La preocupación en torno a la caída en las coberturas de inmunización ha sido recogida por la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) y la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE), que recientemente emitieron su “Consenso Latinoamericano Sobre Vacunación y Servicios de Inmunización Durante la Pandemia COVID-19”, en el que advierten que, “como consecuencia del distanciamiento social y de la disminución de recursos de todo tipo ocupados por los esfuerzos para controlar la pandemia, se ha evidenciado una caída en las coberturas vacunales a nivel global y regional con un incremento subsecuente del riesgo para las poblaciones más vulnerables y no protegidas”.
Dicho consenso aporta ejemplos de cómo en situaciones de crisis de salud previas el efecto de una caída de las coberturas de inmunización ha sido incluso más alto (en términos de mortalidad) que la enfermedad protagonista del brote o epidemia.
Durante una epidemia de Ébola en Africa occidental, la tuberculosis, la malaria, la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH/SIDA) y el sarampión causaron más muertes que el Ébola, y lo mismo ocurre actualmente en la República Democrática del Congo en donde desde marzo coincide un gran brote de sarampión por el que han fallecido más de 6.500 personas con la presencia de Ébola.
Alentar la vacunación
Como forma de contener el esperable impacto de la pandemia de COVID-19 sobre las coberturas de inmunización, el Ministerio de Salud de la Nación emitió a mediados de abril el documento “Estrategias De Sostenimiento De Vacunación En Contexto De Pandemia”, en el que advierte: “Durante la pandemia actual de COVID-19, existe riesgo de interrupción de las actividades rutinarias de vacunación debido a la sobrecarga del sistema y a la disminución de la demanda de vacunación debido al aislamiento social obligatorio y preventivo que rige en la Argentina desde el 19 de marzo del corriente año (DNU 297/2020)”, y donde establece ciertas medidas para tratar de contener el impacto.
“Se han realizado acciones muy importantes desde la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI) tanto para generar como para no perder oportunidades de vacunación durante la pandemia. Estas medidas han sido más efectivas en adultos que en niños”, señala el doctor Rüttimann, y enumera algunas de esas medidas: “Establecer que el personal de vacunación no puede ser asignado a otras áreas de atención médica, generar espacios nuevos de vacunación y descentralizados, como escuelas, iglesias, centros vecinales, etc., ampliar los horarios de atención para permitir el distanciamiento social, entre otras medidas”.
Para el doctor Debbag, una vez pasada la pandemia de COVID-19, “sería importante implementar un programa de vacunación intensiva basado en los datos de cobertura de los diferentes grupos poblacionales y de las diferentes vacunas”. Y mientras, alentar a que los padres lleven a sus hijos a los centros de vacunación: “Son lugares seguros donde podrán ser asistidos con el menor riesgo de contagio”.
El especialista destacó la importancia de que, a pesar de la pandemia, los padres sigan llevando a sus hijos a vacunar, en especial a los más chicos que son aquellos en los que se ha verificado una caída de las coberturas de inmunización: “Las enfermedades que se previenen con el esquema básico de los primeros 6 meses son enfermedades muy graves que causan meningitis, sepsis, neumonía y tos convulsa en los lactantes”, finalizó el doctor Rüttimann.