Esta investigación evaluó a más de 400 mil adultos de 57 años promedio durante ocho años y recopiló datos de predisposición genética así como también de índice de masa corporal (IMC). Además, registró los casos de diabetes detectados.
Los resultados indicaron que los participantes que tenían un IMC más alto (promedio de 34,5 kg / m2) tenían un riesgo 11 veces mayor de diabetes en comparación con los participantes del grupo de IMC más bajo (promedio de 21,7 kg / m2).
Según confirmaron los autores, alcanzado determinado IMC, los niveles de azúcar en sangre comienzan a alterarse como consecuencia de cambios metabólicos.
Los investigadores consideraron que el IMC es un factor determinante en el desarrollo de diabetes y que adelgazar puede ser clave para prevenir la diabetes o revertir una intolerancia a la glucosa o prediabetes antes de que se ocasionen daños permanentes.
La ciencia ha confirmado, una vez más, que la cuestión del peso no es solamente un criterio estético sino de salud. A menudo esto es olvidado, ya que cuando hablamos de adelgazar muchas veces se toma a esta acción como una forma de alcanzar ciertos modelos de belleza.
Según otros estudios, un IMC alto también aumenta significativamente las probabilidades de tener la presión sanguínea alta, una enfermedad del corazón, infartos y cálculos.