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Para Houssin, la tercera dosis de vacunas contra el COVID-19 no ayudará a equilibrar el reparto global de inoculantes.
Asimismo, ha aconsejado a los miembros de la organización que por ahora "consideren seriamente" el mantenimiento de las medidas de distanciamiento físico, debido al aumento de casos y a la rápida propagación que está provocando la variante Delta.
Uno de los objetivos marcados por la OMS es que al menos el 10% de la población de todas las naciones del mundo esté vacunada en el mes de septiembre. Por ello, insisten en la necesidad de un mejor reparto global de fármacos para que puedan llegar a la mayor cantidad posible de gente.
En Argentina
En Argentina, Jorge Geffner, inmunólogo de la unidad COVID del Conicet, declaró al portal TN: “No hay nada comprobado en cuanto a terceras dosis”.
“Acá hay que acelerar la aplicación de segundas dosis en los mayores de 40. Con Oxford-AstraZeneca y con Sputnik V, y si hay faltante de Sputnik V hay que combinar con otras vacunas. La Secretaría de Salud del Reino Unido publicó un estudio muy riguroso que sostiene que tanto Oxford-AstraZeneca como Pfizer brindan una protección cercana al 30% con una primera dosis, y que trepa por encima del 80% con dos dosis. Eso es lo fundamental”, dijo el especialista que ahora asesora al Gobierno nacional.
Por su parte, Luis Cámera, otro de los infectólogos vinculado a la asesoría a la Casa Rosada, coincidió: “Oportunamente se aconsejó que no haría falta una tercera dosis”.
“Sí es importante completar el esquema de dos dosis porque algunas observaciones científicas hablan de una menor respuesta inmunológica de las vacunas en una sola dosis frente a la variante Delta”, indicó.