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Radiación solar y rayos cósmicos: ¿Pueden provocar Alzheimer?

Distintas investigaciones han revelado que la radiación de los rayos del espacio exterior podrían provocar serios efectos sobre las personas. Un reciente estudio publicado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester ha llegado más allá y desvela que los rayos cósmicos también pueden afectar al cerebro incrementando las probabilidades de alzhéimer.

En las últimas décadas se están realizando numerosas investigaciones para descubrir cómo afectan las condiciones espaciales al ser humano: ausencia de gravedad, largos periodos de soledad y aislamiento en cubículos muy reducidos, alimentación, sueño y posibles enfermedades causadas por la exposición a diversos tipos de radiación.

En la Tierra los habitantes cuentan con eficaces escudos protectores como la magnetosfera o nuestra propia atmósfera, sin embargo en el espacio los astronautas estarán expuestos a toda una lluvia de radiación y partículas que pueden afectar seriamente su salud. En vista de la creciente actividad solar y sus efectos sobre ese escudo, algunos de los efectos de los rayos cósmicos que afectan a los astronautas podrían comenzar a afectar a la humanidad sobre la superficie terrestre.
 
Los resultados de una de estas investigaciones se han hecho públicos y tienen como protagonistas a los rayos cósmicos.
 
Esta radiación altamente energética proviene del espacio exterior y aunque su origen exacto aún es incierto, sí se ha demostrado anteriormente que tienen influencia en seres humanos y pueden provocar diferentes tipos de cáncer y problemas cardiovasculares.
 
Ahora, un reciente estudio publicado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester ha llegado más allá y desvela que los rayos cósmicos también pueden afectar al cerebro incrementando las probabilidades de alzhéimer.
 
La investigación, dirigida por el neurocientífico Kerry O’Banion, y se realizó en ratones de laboratorio a los que se expuso a una cantidad de rayos cósmicos similar a la que recibiría un astronauta que viajara a Marte.
 
Los datos señalaron que la radiación recibida por los roedores provocó la inflamación en los vasos sanguíneos del cerebro, así como un destacado aumento de la proteína Beta-amiloide, una de las proteínas incluidas en enfermedades neuronales como el alzhéimer.
 
Como decimos este tipo de investigaciones son vitales para el futuro de próximas misiones espaciales y este mismo equipo de neurocientíficos ya ha adelantado que va a continuar estudiando con más detalle cómo afecta la radiación cósmica a nuestros cerebros, en especial en relación con otras enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

 

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