Los resultados de una de estas investigaciones se han hecho públicos y tienen como protagonistas a los rayos cósmicos.
Esta radiación altamente energética proviene del espacio exterior y aunque su origen exacto aún es incierto, sí se ha demostrado anteriormente que tienen influencia en seres humanos y pueden provocar diferentes tipos de cáncer y problemas cardiovasculares.
Ahora, un reciente estudio publicado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester ha llegado más allá y desvela que los rayos cósmicos también pueden afectar al cerebro incrementando las probabilidades de alzhéimer.
La investigación, dirigida por el neurocientífico Kerry O’Banion, y se realizó en ratones de laboratorio a los que se expuso a una cantidad de rayos cósmicos similar a la que recibiría un astronauta que viajara a Marte.
Los datos señalaron que la radiación recibida por los roedores provocó la inflamación en los vasos sanguíneos del cerebro, así como un destacado aumento de la proteína Beta-amiloide, una de las proteínas incluidas en enfermedades neuronales como el alzhéimer.
Como decimos este tipo de investigaciones son vitales para el futuro de próximas misiones espaciales y este mismo equipo de neurocientíficos ya ha adelantado que va a continuar estudiando con más detalle cómo afecta la radiación cósmica a nuestros cerebros, en especial en relación con otras enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.