"La cantidad de grasa y grasa saturada crea una condición llamada 'hígado graso'", advirtió Ordon.
Lo interesante de la nueva información es que incluso después de sólo 1 mes de comer alimentos de los restaurantes de comida rápida, hay cambios significativos en el hígado. Los alimentos fritos no sólo afectar sus niveles de colesterol y el volumen del abdomen.
Ordon describió los cambios en las enzimas hepáticas, explicando que son sorprendentemente similares a los daños que se observa cuando se sufre una hepatitis, situación que puede conducir a una insuficiencia hepática.
Los investigadores encontraron que las papas fritas, en particular, son uno de los alimentos más peligrosos, a causa de todos los ingredientes que se le agregan a la papa.
"Sabemos que están añadiendo sal, y los cocinan en grasa, pero también están poniendo azúcar. ¿Por qué azúcar? Porque ayuda a conseguir la apariencia dorada crujiente", dijo Ordon.
También advirtió que los consumidores deben tener cuidado aún con los artículos marcados como "saludables" o "frescos" que se expenden en los comercios de fast-food porque no hay reglas claras para esos productos como ensaladas, y a menudo les han añadido productos químicos, especialmente a las ensaladas.
"En algunos lugares les ponen un anticongelante para evitar que se observe que las hojas se marchitan", dijo Ordon. "Y a pesar de dicen que un poco de anticongelante no va a hacerte daño, obviamente es una opción que probablemente Ud. no desea en su ensalada."
Hasta ahora, la esteatosis hepática, también conocida como hígado graso (o FLD en inglés), se asocia comúnmente con alcohol o síndrome metabólico (diabetes, hipertensión, obesidad y dislipidemia), pero también puede deberse a cualquiera de las muchas causas:
> Metabólico
Abetalipoproteinemia, enfermedad por almacenamiento de glucógeno, enfermedad de Weber-Christian, hígado graso agudo del embarazo, lipodistrofia.
> Nutricional
Desnutrición, nutrición parenteral total, pérdida de peso grave, síndrome de realimentación, bypass yeyuno-ileal, bypass gástrico, diverticulosis yeyunal con sobrecrecimiento bacteriano.
> Drogas y toxinas
la amiodarona, metotrexato, diltiazem, tetraciclina expirada, terapia antirretroviral altamente activa, glucocorticoides, tamoxifeno, hepatotoxinas medioambientales (por ejemplo, fósforo, envenenamiento por hongos).
> Otros
Enfermedad inflamatoria intestinal, VIH, la hepatitis C, y la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en bajar de peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, los principales factores de riesgo, son modificables mediante cambios en el estilo de vida.
Otras recomendaciones incluyen evitar el consumo de alcohol y el consumo de medicamentos innecesarios.
En aquellas personas que están en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), pueden usarse algunos medicamentos que pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores de la insulina.