Según Burger King, el foco de la contaminación viene del procesador de alimentos irlandés Silvercrest, igual que la mayoría de los casos que han generado el escándalo, aunque en este caso los productos de la marca no fueron examinados inicialmente, sino que el test lo ha hecho la propia empresa. Para evitar males mayores, Burger King ha trasladado momentáneamente su producción a Italia y Alemania.
Las autoridades, no obstante, insisten en que la aparición de carne de caballo en las hamburguesas no supone ningún riesgo para la salud; el problema, según denunció la OCU cuando encontró esta sustancia en las hamburguesas de Eroski y AhorraMas, se basa en que las compañías afectadas estarían estafando a sus clientes, al venderles las hamburguesas como carne de res algo que realmente no pasa.