El especialista visitó la Argentina para presentar a la comunidad médica su experiencia con un nuevo agente biológico, el certolizumab pegol, un nuevo medicamento disponible en el país para el tratamiento de la artritis reumatoidea que ha demostrado no sólo una gran potencia en el control de la enfermedad, sino que además sus efectos se obtienen más rápido y con bajos efectos adversos.
“Ningún tratamiento para la artritis reumatoidea es inmediato, todos tardan cierto tiempo en empezar a funcionar. Por ese motivo el principal diferencial del certolizumab es que su rapidez de acción, permite determinar antes que con los tratamientos de su misma categoría si el paciente responderá o no al tratamiento”, agregó José María Álvaro García.
“El certolizumab tiene un comienzo de acción rápido y ya a los 3 meses de tratamiento puede determinarse si el paciente responde o no al medicamento. Esto es importante porque permite reducir costos al evitar seguir esperando una respuesta si esta no va a llegar, y al mismo tiempo posibilita tomar rápidamente la mejor decisión terapéutica para beneficio del paciente”, comentó el facultativo Nasswetter.
Su capacidad para actuar rápido está dada por su particular e innovadora formulación. “Es una molécula que tiene una característica especial en su estructura que se llama pegilación, que le confiere unas propiedades que hacen que el medicamento trabaje en forma muy selectiva sobre los sitios de inflamación, que la vida media del producto sea más larga y que haya menos riesgo de toxicidad”, agregó Renato Guzmán, director del Departamento de Inmunoreumatología de la Clínica Saludcoop, de Colombia.
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Otra característica que reduce el riesgo de efectos adversos asociados al uso de esta nueva droga es que, a diferencia de otros medicamentos de los llamados biológicos que se emplean en el tratamiento de la artritis reumatoidea, el certolizumab consta sólo de una fracción de un anticuerpo monoclonal: “Carece justamente de ciertas fracciones de los anticuerpos que son las que suelen causar la toxicidad que se presenta cuando uno utiliza un anticuerpo monoclonal completo”, explicó Nasswetter.
“La posibilidad de efectos adversos es una preocupación esencial, tanto para el paciente como para su médico”, completó su colega, el doctor Juan José Scali,.
En la actualidad, el tratamiento de la artritis reumatoidea no sólo apunta a aliviar el dolor articular, sino a detener o al menos minimizar el deterioro progresivo de las articulaciones, evitando así que la enfermedad avance hasta causar un estado de discapacidad.
Afortunadamente, agregó Naswetter, “el desarrollo de los agentes biológicos, entre los que se cuenta el certolizumab, ha significado un importante salto cualitativo en el tratamiento de esta y otras enfermedades inflamatorias articulares. La mejoría en la calidad de vida es una de las consecuencias de un tratamiento exitoso y es una de las pautas de respuesta al mismo”.