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Páncreas artificial, la nueva promesa contra la diabetes

Sigue habiendo avances en el desarrollo de un páncreas artificial, un dispositivo que aliviaría la carga de las personas que viven con la diabetes tipo 1. Durante un campamento de 3 días, investigadores evaluaron el funcionamiento del dispositivo en 18 jóvenes de entre 12 y 15 años.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Un páncreas artificial, que a veces se conoce como un sistema de circuito cerrado porque no requiere de retroalimentación del usuario, podría encargarse del proceso de toma de decisiones para aplicar sofisticados algoritmos computarizados para decidir la cantidad de insulina que es necesaria en cualquier momento dado.
 
Pero desarrollar un dispositivo de esas características no es tan sencillo como parece.
 
En primer lugar, el dispositivo necesita tener la capacidad de detectar continuamente los niveles de glucemia de los pacientes, y saber si la tendencia es al alta o a la baja. El dispositivo tiene que tener una parte que contenga y administre la insulina. Y tiene que haber una forma de gestionar los niveles bajos de glucemia.
 
Alguien que sufre de diabetes tipo 1 por lo general consume comida o una bebida que contenga azúcar para contrarrestar los bajones de glucemia. Algunos dispositivos se apagan y suenan una alarma para alertar a la persona que debe tratar la glucemia baja.
 
Al menos un dispositivo en desarrollo contiene no solo insulina, sino también una hormona llamada glucagón, que puede aumentar rápidamente los niveles de glucemia.
 
Investigadores de la Universidad de Boston, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts desarrollan el dispositivo. Además de reportar sobre los últimos ensayos hospitalarios de su dispositivo, presentaron un prototipo que utiliza un monitor continuo de glucosa, una bomba de insulina que también hospeda al páncreas artificial con un dispositivo de Bluetooth de bajo consumo, y una aplicación (app) diseñada para el teléfono iPhone 4S, señaló Edward Damiano, uno de los desarrolladores del aparato.
 
Las universidades de Virginia, la de California-Santa Bárbara, las de Padua y Pavía en Italia y el Hospital Universitario de Montpellier, en Francia, también han aunado sus esfuerzos para la consecución de este dispositivo que solucionará la vida a los jóvenes que padezcan este tipo de diabetes, que suele aparecer en la infancia o adolescencia, o bien hasta los 30 años.
 
El dispositivo consta de 2 partes:
 
> monitor continuo que controla el nivel de glucosa y 
 
> sistema de bombeo de insulina subcutáneo. 
 
El monitor alerta al paciente cuando el nivel de azúcar baja, avisándole de si debe tomar algo para incrementarlo, y se encarga sólo de inyectar la dosis necesarias de insulina para mantener el nivel de glucosa estable y evitar subidas potencialmente peligrosas.
 
El control del sistema se produce de forma automática y en tiempo real gracias al dispositivo semejante a un smartphone que se encarga de las funciones de “cerebro” del conjunto. Ya ha recibido la aprobación de la FDA (equivalente estadounidense al Ministerio de Sanidad) para comenzar con los ensayos clínicos con pacientes, cuya primera fase de pruebas acaba de comenzar.
 
"Es un dispositivo totalmente de tamaño bolsillo", aseguró Damiano, profesor asociado de ingeniería biomédica de la Universidad de Boston. Damiano, que usará la versión de páncreas artificial de su equipo para la presentación, dijo que su dispositivo es el único que realmente es de circuito cerrado, dado que incluye tanto glucagón como insulina, permitiéndole responder tanto a niveles bajos como altos de glucemia sin retroalimentación del usuario.
 
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Pancreas artificial

 
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"Siento un optimismo cauto", señaló Aaron Kowalski, vicepresidente asistente de terapias de tratamiento de la Juvenile Diabetes Research Foundation, en la reunión anual de la Sociedad Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) en Filadelfia. "La FDA (Food & Drugs Administration) realmente ha cambiado y se mueve con mucha más rapidez... Mi esperanza es que en 1 o 2 años, veremos aprobaciones de dispositivos que puedan minimizar [los niveles de glucemia], y eso es solo la punta del iceberg".
 
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en que el sistema inmunitario del cuerpo ataca a células sanas. En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas, lo que en efecto destruya la capacidad del cuerpo para producir la hormona insulina. La insulina ayuda a metabolizar los carbohidratos de los alimentos, y provee combustible a las células del organismo.
 
La diabetes tipo 1 se puede gestionar mediante inyecciones de insulina o una bomba que suministra insulina mediante un minúsculo catéter insertado debajo de la piel cada unos pocos días. El problema con ambas técnicas de administración de insulina es que las personas tienen que calcular cuánta insulina necesitan según los alimentos que comen y la cantidad de actividad que realizan.
 
Un exceso de insulina puede resultar en niveles bajos de glucemia (hipoglucemia), lo que a su vez puede provocar que la persona se desmaye. Los niveles bajos de glucemia incluso pueden llevar a la muerte. Muy poca insulina lleva a niveles altos de glucemia (hiperglucemia), que con el tiempo pueden provocar complicaciones graves, como enfermedad cardiaca y problemas renales y oculares. El nuevo dispositivo precisamente lograría automatizar esas funciones.
 
A propósito de este tema, el semanario paulista IstoÉ reportó lo siguiente:
 
Un páncreas artificial, que calcula la proporción de glucosa en la sangre y libera insulina automáticamente sin la intervención del paciente, es la última promesa tecnológica para el tratamiento de la diabetes tipo 1. Aún en la etapa experimental, no hay fecha para su llegada al mercado. Se estima que el 10% de los pacientes con diabetes tienen el tipo 1.
 
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune caracterizada por la destrucción de las células pancreáticas que producen insulina - la hormona responsable del transporte de azúcar hacia dentro de las células. Como en estos pacientes los niveles de azúcar en sangre se elevan, ellos necesitan aplicar múltiples inyecciones diarias de insulina para normalizarse. Por eso, el desarrollo de un páncreas artificial, que asuma esas funciones sin intervención del paciente, es una de las principales búsquedas de investigadores del mundo hace más de 15 años.
 
El Proyecto Dream (Sigla de grupo para Páncreas Artificial sin hilo, en traducción libre, y también "sueño", en Inglés) es uno de los experimentos en esta área. Se trata de una investigación internacional, dirigida por el investigador israelí Moshe Phillip, cuyos resultados se presentarán en Brasil a principios de septiembre, durante el Tratamientos & Tecnologías Avanzadas para la Diabetes, un evento en Río de Janeiro enfocado en la novedades.
 
Debajo de la piel
 
El grupo de Phillip desarrolló un sistema llamado MD Lógica. Se trata de un sensor de glucosa subcutáneo que controla los niveles de glucosa en sangre asociados con la bomba de insulina. Ambos están conectados con programas que informan y estipula la cantidad de insulina que se libera para mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de los parámetros normales. Todo esto sin que el paciente tenga que realizar pruebas en la yema de los dedos para calcular la cantidad de insulina que debe aplicarse.
 
Los investigadores evaluaron el funcionamiento del páncreas artificial en 18 jóvenes de entre 12 y 15 años, durante un campamento de tres días. Fue la primera vez que se puso a prueba un aparato de este tipo en un entorno real, fuera del hospital. Un estudio previo de otro grupo, usando un sistema similar fue realizado con 24 pacientes hospitalizados.
 
En el caso de Israel, un grupo de ingenieros y médicos permanecía en una sala de control, desde donde supervisaban remotamente las variaciones de glicemia de los niños, que realizaban actividades de ocio con normalidad. Los resultados muestran que la idea funcionó - incluso experimentalmente.
 
Bomba
 
Hoy en día ya existe en el mercado la bomba de infusión de insulina, que funciona de una manera similar: un dispositivo monitora la glucosa en la sangre y envía una señal a la bomba que está fija en la cintura del paciente. Pero para que la bomba funcione y libere la insulina, el paciente necesita calcular la cantidad y pulsar el botón.
 
"Los niños aplican de cuatro a seis dosis de insulina todos los días, además del control por la yema del dedo. El sueño del paciente es no tener que acordarse de tomar insulina varias veces. Y la promesa del páncreas artificial es hacer todo eso por sí solo", dice el endocrinólogo Luis Eduardo Calliari, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de Santa Casa de São Paulo.
 
La endocrinóloga Denise Reis Franco, directora de la Asociación de Diabetes Juvenil (ADJ), también ve con optimismo los resultados del páncreas artificial. "La tecnología va más rápido que el desarrollo de nuevos fármacos. Ese es el futuro", dijo. 

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