Estas tendencias son el resultado de los principales éxitos de la salud pública en el último siglo. Pero con ellos vienen altos costos asociados con el envejecimiento, que incluyen un aumento en las enfermedades no transmisibles como enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes, al igual que discapacidades y otras condiciones vinculadas con la edad. En los países en desarrollo, donde el envejecimiento de la población está ocurriendo más rápidamente, puede ser especialmente desafiante lidiar con estos cambios demográficos y epidemiológicos.
Los expertos señalaron que promocionar un “envejecimiento saludable” puede ayudar a los países a enfrentar los desafíos si maximizan la cantidad de años que los adultos mayores se mantienen saludables y se retrasan la aparición de enfermedades o discapacidades. Esto les permitiría a las personas mayores seguir teniendo papeles productivos en la sociedad y en la economía.
“La buena noticia es que sabemos lo que se necesita para construir comunidades donde los ciudadanos mayores no sean vistos como una carga, sino como socios experimentados y comprometidos”, dijo Kathleen Sebelius, secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos. “El trabajo que hacemos para apoyar un envejecimiento saludable también nos presenta una oportunidad para dar una nueva forma a nuestras comunidades con el objetivo de promover una mejor salud en cada edad”, sostuvo.
En Estados Unidos y en más de una docena de otros países, los programas basados en la comunidad que promueven la “autogestión” o el “autocuidado” han demostrado ser exitosas en la promoción del envejecimiento saludable entre adultos mayores de distintos antecedentes sociales y culturales, dijo la doctora Nancy Whitelaw, presidenta de la Sociedad Gerontológica de América y Asesora Principal en el Consejo Nacional de Envejecimiento. La experta indicó que la “autogestión” debe ser adoptada como “un componente más amplio en una agenda social mayor”. Y añadió: “Debemos estar seguros que los adultos mayores están totalmente involucrados en este proceso”.
La integración total de los adultos mayores requerirá de cambios profundos en la manera en que son percibidos y tratados, dijo la doctora Linda Fried, decana de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia. “Tenemos que incluir a la población envejecida como la base para el desarrollo futuro, reconociendo que las personas mayores son un recurso en el crecimiento de las sociedades sostenibles y productivas. Necesitamos crear nuevos tipos de oportunidades para hombres y mujeres a medida que envejecen”, aseveró.
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El doctor Michael Hodin, director ejecutivo de la Coalición Global por el Envejecimiento, dijo que el aumento de la cantidad de adultos mayores representa “una profundo cambio transformacional que nunca hemos visto antes en la historia del mundo”. Esto significa, agregó, “que necesitamos volver a pensar cómo definimos el envejecer: quién es joven, quién es considerado de de mediana edad o viejo, lo cual tendrá un impacto en nuestras políticas sociales y económicas”.
“Por primera vez en la historia de la humanidad, cuatro generaciones están vivas al mismo tiempo”, dijo el doctor Luis Miguel Gutiérrez-Robledo, director general del Instituto de Geriatría de los Institutos Nacionales de Salud de México. “Necesitamos asegurar un espacio social para las cuatro generaciones y aprovechar el capital social que representan los adultos mayores. Debemos asegurarnos que los jóvenes se beneficien con su saber y experiencia”, agregó.
Integrar a los adultos mayores en la vida económica y social es igualmente importante para asegurar su bienestar, indicó el doctor Luciano Di Césare. Director Ejecutivo de la obra social estatal PAMI, institución a cargo de los servicios sociales para retirados y pensionados de Argentina. “Los adultos mayores prosperan en sociedades multidimensionales donde son visibles y participan plenamente en la sociedad. Tenemos que movernos del individualismo a la solidaridad y la integración”, afirmó.
“Las personas mayores hoy son pioneras”, dijo monseñor Charles Fahey, ex presidente del Consejo Nacional de Envejecimiento de USA. “Cómo integrar a las personas mayores en la sociedad de una manera significativa es todavía territorio inexplorado”, sostuvo.