Los investigadores centraron el estudio en el noroeste del Pacífico, frente a la costa de la isla de Vancouver, en una región de Cascadia, donde convergen las placas oceánicas Juan de Fuca y Explorer con la placa Norteamericana.
“Poner en marcha una zona de subducción es como intentar empujar un tren cuesta arriba: requiere un esfuerzo enorme”, afirmó Brandon Shuck, geólogo de la Universidad Estatal de Luisiana y autor principal del estudio. “Pero una vez que empieza a moverse, es como si el tren bajara a toda velocidad, imposible de detener. Para acabar con ella se necesita algo drástico; básicamente, un accidente de tren”.
Qué más oculta la Tierra.
Hallazgo impactante sobre la corteza de la Tierra
A través de imágenes de reflexión sísmica, similar a una ecografía del subsuelo terrestre, y registros de terremotos, los expertos lograron observar una zona de subducción mientras desaparece.
Los datos sísmicos provenían del Experimento de Imágenes Sísmicas de Cascadia, en el que se enviaron ondas sonoras hacia el lecho marino, y se registraron los ecos con una red de dispositivos de escucha submarina de 15 kilómetros de longitud.
Gracias a esto, se lograron obtener imágenes de alta resolución de fallas y fracturas en las profundidades del océano, revelando lugares donde la placa tectónica se está fracturando.
“Esta es la primera vez que tenemos una imagen clara de una zona de subducción en pleno proceso de desaparición”, dijo Shuck. “En lugar de colapsar de golpe, la placa se está desintegrando poco a poco, creando microplacas más pequeñas y nuevos límites. Así que, en vez de un gran accidente, es como ver un tren descarrilar lentamente, vagón a vagón”.
En ese sentido, el equipo apreció grietas que cruzan la placa oceánica, incluso un desplazamiento masivo donde la losa se ha hundido unos cinco kilómetros, señala el comunicado.
"Hay una falla muy grande que está fracturando activamente la placa", explicó Shuck. "Aún no se ha desprendido por completo, pero está cerca".
En la grieta de 75 kilómetros, algunos sectores siguen activos sísmicamente, mientras otros están tranquilos. Algo inquietante para la ciencia.
"Una vez que un fragmento se ha desprendido por completo, ya no produce terremotos porque las rocas ya no están unidas", afirmó el experto.
Esa falta de sismicidad se traduce en un signo de que parte de la placa ya se ha separado y la brecha está aumentando de manera lenta con el tiempo.
En conclusión, el estudio en Cascadia mostró que las zonas de subducción no colapsan en un único evento repentino, sino que se desintegran sección por sección, dejando tras de sí fragmentos más pequeños.
Cuando esto ocurre, explican, la placa mayor pierde impulso y deja de ser arrastrada hacia abajo. A su vez, los fragmentos que se desprenden, algo que puede tardar muchos años, terminan por desmantelar el sistema de subducción.
¿Viene un gran terremoto?
En ese contexto, los investigadores ahora evalúan si un gran terremoto podría producirse a través de una de dichas fisuras recién descubiertas o si podrían influir en la propagación de las rupturas, señala la universidad.
Sin embargo, aclaran que esto no cambia significativamente el panorama de riesgos sísmicos para Cascadia. La región sigue siendo capaz de generar terremotos y tsunamis de gran magnitud.
Si bien, el estudio fue publicado en 2025, los hallazgos han salido a relucir en un momento de tensión mundial debido a la ocurrencia de varios terremotos de gran magnitud en los últimos meses, incluido el de Venezuela, Colombia y Japón.
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