En efecto, el consumo regular del medicamento en personas con presión arterial alta “aumenta el riesgo cardiovascular y llama a poner en duda la seguridad del paracetamol usado en estos casos”, según concluye el estudio.
Los autores recomiendan revisar las recetas médicas del medicamento y no consumirlo indiscriminadamente solo por ser un fármaco de venta libre. Al fin y al cabo, la presión arterial alta es un factor de riesgo importante para accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.
Otros peligros del paracetamol
Muchas personas toman el medicamento a demanda cuando sienten un dolor y sin consultar a un médico, pero desconocen la lista de los posibles efectos secundarios.
La dosis correcta es clave ya que, de lo contrario, el paracetamol puede provocar daños hepáticos graves. En este escenario, el hígado está en un proceso inflamatorio porque no se pueden expulsar las sustancias de deshecho.
Esta reacción inmune puede destruir células hepáticas y generar un daño en el órgano.
Por otro lado, si el fármaco no actúa rápidamente, algunas personas simplemente toman otra píldora. En este caso se corre el riesgo de que el hígado sufra una insuficiencia.
Además, dependiendo de la cantidad y la duración de la automedicación, el analgésico se puede volver adictivo, debido a que sus compuestos actúan en la médula espinal y el cerebro.
Por último, un posible efecto a nivel emocional es que la persona puede modificar su conducta. En particular, puede tomar decisiones en un estado en el que se siente más dispuesto a correr riesgos.