En el caso de los contratos, por ejemplo, el sistema puede analizar acuerdos, detectar cláusulas consideradas de riesgo, proponer modificaciones y derivar el documento para su aprobación de acuerdo con las reglas establecidas por la organización.
El objetivo es trasladar parte del trabajo repetitivo desde los abogados hacia agentes de IA, mientras las decisiones que requieren interpretación y criterio profesional permanecen bajo responsabilidad humana.
Google, IA y el dato que más preocupa a los estudios jurídicos
En un estudio jurídico, la capacidad de una IA importa tanto como el tratamiento de la información que recibe. Un modelo puede ser extremadamente potente, pero pierde utilidad para un abogado si obliga a exponer documentos confidenciales fuera del entorno controlado de la firma.
La compañía asegura que los datos de los clientes, los prompts y las respuestas permanecen dentro del perímetro privado de la organización. Además, los modelos base no se entrenan con los datos de los clientes y los conectores respetan los permisos existentes en los sistemas de las empresas.
Esto resulta especialmente relevante en áreas donde un mismo estudio puede manejar simultáneamente información de compañías competidoras, operaciones de adquisición todavía no anunciadas, estrategias judiciales y documentación protegida por secreto profesional.
La plataforma también está pensada para conectarse con sistemas que los estudios ya utilizan, una decisión que puede ser determinante para su adopción. Entre los socios y herramientas vinculados al lanzamiento aparecen empresas del ecosistema legal y documental como Thomson Reuters, DocuSign, Everlaw, Relativity, iManage y NetDocuments.
¿Qué estudios jurídicos ya están probando Google IA?
Google no comenzó esta estrategia desde cero. Para desarrollar Gemini Enterprise for Legal trabajó junto con algunos de los estudios más importantes del mercado internacional.
Entre los primeros participantes aparecen Cleary Gottlieb, Freshfields, Weil y Williams & Connolly, que están colaborando con Google en la implementación y evolución de la plataforma.
Cleary Gottlieb, por ejemplo, trabaja con conectores que permiten utilizar la IA sobre sistemas de gestión documental, repositorios contractuales y bases de investigación jurídica, conservando los permisos existentes.
Freshfields, por su parte, ya tenía una relación previa con Google Cloud. En 2025 había anunciado una alianza para extender Gemini dentro de su organización y utilizar herramientas de Google para desarrollar agentes destinados a procesos legales y empresariales.
El caso de Weil también resulta significativo, porque la firma anunció junto con Google Cloud la adopción temprana de Gemini Enterprise for Legal y el desarrollo de nuevas capacidades vinculadas con el análisis jurídico.
Google y una batalla con inteligencia artificial que ya no se juega solo con chatbots
Anthropic, uno de sus principales competidores en inteligencia artificial, viene desarrollando herramientas de Claude orientadas específicamente al trabajo jurídico. La empresa mostró aplicaciones relacionadas con revisión de contratos, redacción, extracción y comparación de documentos, con la intención de integrar la IA en las tareas cotidianas de los equipos legales.
OpenAI también está construyendo una estrategia específica para el sector. Actualmente cuenta con un equipo dedicado a la industria legal y publicó búsquedas para desarrollar productos de IA destinados a estudios jurídicos y departamentos legales. La compañía describe este trabajo como una nueva área de productos y experiencias impulsadas por inteligencia artificial para profesionales del derecho.
Por eso, el lanzamiento de Google puede interpretarse como una nueva etapa de la competencia. El objetivo ya no es únicamente conseguir que un abogado prefiera Gemini, Claude o ChatGPT para redactar un texto. La disputa consiste en lograr que una de estas plataformas se convierta en la infraestructura desde la cual se ejecuta buena parte del trabajo.
¿La inteligencia artificial de Google puede reemplazar a los abogados?
El escenario que plantea Google no implica que los abogados queden fuera del proceso. De hecho, la propia arquitectura del producto parte de una premisa diferente, automatizar tareas para que los profesionales puedan dedicar más tiempo a aquellas actividades donde su experiencia y juicio resultan indispensables.
Un informe publicado por Deloitte en julio de 2026 muestra hasta qué punto la adopción de IA ya dejó atrás la etapa puramente experimental. Según una encuesta realizada a 121 líderes jurídicos de distintos países, el 61% de los departamentos legales se encontraba en fases de implementación de inteligencia artificial y otro 61% experimentaba o realizaba pruebas con IA agéntica. Solo el 2% afirmó no haber adoptado IA en su organización.
El cambio, por lo tanto, no pasa necesariamente por eliminar abogados, sino por modificar qué tareas realizan, cuánto tiempo necesitan para completarlas y cómo se estructura el trabajo dentro de los estudios.
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