Además, según un informe publicado en The New England Journal of Medicine en enero, la fibrilación auricular también se asocia con la demencia, un probable resultado de accidentes cerebrovasculares y de la alteración de la circulación de sangre al cerebro causada por el ritmo cardíaco anormal.
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La fibrilación auricular no permite que el corazón bombee suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo.
Los signos
Las personas con fibrilación auricular sienten que su corazón se acelera, palpita por un momento o palpita periódicamente durante minutos.
En algunas personas con la afección los ritmos anormales aparecen y desaparecen, mientras que en otras persisten y el corazón no puede restaurar un ritmo normal sin tratamiento.
También pueden notar episodios ocasionales de dificultad para respirar, mareos o fatiga excesiva al hacer ejercicio.
Desafortunadamente, muchas personas con fibrilación auricular, descartan estos síntomas como nada inusual, especialmente cuando desaparecen por sí solos.
No obstante, al consultar con el médico se puede hacer un electrocardiograma, una prueba cardíaca en cinta o usar un monitor portátil durante varias semanas para buscar ritmos cardíacos anormales y confirmar el diagnóstico. Estas pruebas pueden ayudar a distinguir la afección de otras menos graves que pueden hacer que el corazón palpite, como la ansiedad y el estrés.
Tratamientos
Cuando se confirma la fibrosis auricular, el médico puede intentar devolver el corazón a un ritmo normal mediante un procedimiento llamado cardioversión eléctrica, en el que se seda a la persona y se le aplica una corriente eléctrica al pecho con palas.
A largo plazo, la mayoría de los pacientes con fibrilación auricular pueden tratarse de manera eficaz y segura con medicamentos, generalmente bloqueadores beta y bloqueadores del calcio que ayudan al corazón a mantener un ritmo normal.
Los pacientes también reciben un anticoagulante para prevenir la formación de coágulos de sangre.
En casos raros, la medicación puede dejar de funcionar, por lo que se evalúan cambios en el tratamiento y la aplicación de un procedimiento denominado ablación, en el que se destruyen las células de la pared posterior de la aurícula izquierda que transmiten señales erráticas a los ventrículos.
Con información de The New York Times