Sin embargo, avanzado el 2021 y con tasas de vacunación altas en países productores, pronto se considerará poco ético aplicar placebo cuando hay inyecciones ampliamente disponibles.
Por otro lado, muchas de las nuevas vacunas están siendo desarrolladas por empresas más pequeñas que no tienen la capacidad de realizar estudios de gran magnitud sin la financiación del gobierno.
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Los reguladores ya utilizan puntos de referencia, conocidos como correlatos de protección, para evaluar las vacunas contra la gripe sin requerir ensayos clínicos extensos y prolongados.
En búsqueda de un correlato
El correlato se necesita como punto de referencia para agilizar la disponibilidad de inyecciones, dijo en la revista Nature el Dr. Florian Krammer, virólogo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en Nueva York.
Investigadores de la Universidad de Oxford también propusieron a fines del mes pasado un correlato de protección basado en anticuerpos, encontrados en personas que habían recibido la vacuna AstraZeneca. El estudio espera la revisión de pares.
No obstante, algunos expertos cuestionan si los niveles de anticuerpos son un indicador lo suficientemente fuerte.
Otros componentes del sistema inmunológico, como las células T y las células B, proporcionan importantes defensas contra el COVID-19, pero son más difíciles de medir.
También es posible que cada tipo diferente de vacuna contra el coronavirus requiera su propio correlato, dijeron algunos expertos.
De momento, hay otras vacunas en producción:
- En Italia, ReiThera Srl crea una fórmula de tecnología similar a la de AstraZeneca.
- En Reino Unido, la de Valneva está en fase I//II.
- Desde Taiwán, Medigen Vaccine Biologics está en la fase de estudios en animales.
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Sanofi con GlaxoSmithKline desarrolla su ensayo de fase 3.