"La variante Delta en Japón era altamente transmisible y mantenía fuera a otras variantes. Pero a medida que se acumulaban las mutaciones, creemos que acabó convirtiéndose en un virus defectuoso e incapaz de hacer copias de sí mismo. Teniendo en cuenta que los casos no han aumentado, creemos que en algún momento de esas mutaciones se dirigió directamente hacia su extinción natural", comentó Inoue a The Japan Times.
"Si el virus estuviera vivo y en buen estado, los casos aumentarían de seguro, ya que las mascarillas y la vacunación no impiden los brotes de infección en algunos casos", argumentó Inoue, agregando que la proteína NSP14 desempeña una función "crítica" de impedir la ruptura del ARN del virus y, como ya han demostrado otros estudios, un virus con la NSP14 dañada "tiene una capacidad de replicación significativamente reducida, por lo que este puede ser el factor que explica el rápido descenso de nuevos casos".
Según el investigador, el mismo escenario de una extinción natural del coronavirus podría producirse también en otras partes del mundo, aunque sería más complicado demostrar la relación directa con la NSP14, ya que ningún otro país parece haber acumulado tantas mutaciones en esta proteína.
Que distintas variantes de un virus desaparezcan es algo que lleva sucediendo desde el comienzo de la pandemia, explica la BBC.
"Sucede todo el tiempo en virus de animales y humanos. Recordemos que las variantes Alfa, Beta y Gamma han sido mayoritariamente reemplazadas por las variantes Delta", contextualizó para ese medio el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido. "Esto es realmente una cuestión de aptitud viral en cualquier anfitrión. Quizás hay algo en la inmunidad de la población japonesa que ha cambiado la forma en que el virus se comporta allí. El tiempo dirá si pasará también en otro país", agrega Tang.
Estudios previos han probado que en Asia hay más personas que tienen una enzima de defensa llamada APOBEC3A y que ataca a distintos virus, incluido el coronavirus que causa el Covid-19, en comparación con los habitantes de otras regiones como África y Europa, explica la BBC. Investigadores del Instituto Nacional de Genética y la Universidad Niigata estudiaron si esa enzima podía inhibir la actividad del coronavirus.
El equipo comparó datos de diversidad genética de las variantes Delta y Alfa en muestras clínicas infectadas en Japón entre junio y octubre. Durante el estudio, observaron que las mutaciones del virus parecieron detenerse repentinamente en medio de su desarrollo evolutivo, se volvieron defectuosas e impidieron la replicación del virus.
"Encontraron mutaciones en la proteína NSP14, que tiene que ver con la reparación de defectos de replicación. Si hay más mutaciones de lo normal en esta proteína, estas pueden inactivarla o hacerla ineficiente, lo que puede originar una debacle en el patógeno", explica el profesor José Manuel Bautista, catedrático de bioquímica y biología molecular de la Universidad Complutense de Madrid en España.
"Lo normal es que (los casos bajen) poco a poco si la gente se aísla, porque los ya infectados siguen notificándose días más tarde. Es bastante dramática y exagerada la caída de casos y apunta a que la teoría de la autodestrucción es posible", añadió el académico.