Ahora, la perspectiva de lluvias intensas durante la primavera y el inicio del verano está llevando a algunos productores a adelantarse. El objetivo es aprovechar las ventanas de trabajo disponibles antes de que el exceso de humedad pueda impedir el ingreso de las máquinas a los lotes.
La BCR advierte que el período más exigente podría concentrarse entre octubre y diciembre, cuando se espera que El Niño alcance mayor intensidad. Ahí aparece uno de los principales problemas para el productor, no necesariamente va a faltar agua, sino que podría faltar piso para trabajar.
¿Qué tiene que ver El Niño con las lluvias en Argentina?
El fenómeno El Niño está asociado con el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de circulación atmosférica y precipitaciones en distintas regiones.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su actualización de agosto que las condiciones del ENOS son consistentes con una fase cálida o El Niño. Además, los modelos utilizados por el organismo indican una probabilidad cercana al 100% de continuidad del fenómeno durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026.
Para la agricultura en nuestro país, el escenario puede resultar favorable si las lluvias se distribuyen de manera adecuada. Después de varias campañas marcadas por restricciones hídricas asociadas a eventos La Niña, una mayor disponibilidad de agua puede elevar el potencial productivo.
Pero un Niño fuerte o muy fuerte también puede convertirse en un problema. La BCR proyecta para la región núcleo un incremento de las precipitaciones respecto de los valores habituales durante los meses centrales de la primavera y comienzos del verano. Según sus modelos, octubre, noviembre y diciembre aparecen como meses particularmente sensibles.
¿El Niño puede convertirse en una oportunidad para producir más maíz?
La expectativa de contar con una buena provisión de agua llevó a algunos productores a considerar planteos de mayor potencial, con más fertilización nitrogenada y un manejo más intensivo del cultivo. En Bigand, Santa Fe, se evalúan dosis de entre 120 y 140 unidades de nitrógeno por hectárea, de acuerdo con relevamientos de la BCR.
La apuesta se basa en que, si el ambiente permite alcanzar mayores rindes, el nitrógeno puede contribuir a capturar ese potencial. Sin embargo, existe una contracara evidente.
Las lluvias abundantes pueden favorecer el lavado del nitrógeno y reducir la eficiencia de una aplicación temprana. Por eso, no todos los productores están incorporando urea de inmediato. Algunos optan por esperar y ajustar las dosis de acuerdo con la evolución del clima y las necesidades reales del cultivo.
¿Cuál es el gran riesgo de adelantar el maíz por El Niño?
Los técnicos de Carlos Pellegrini advierten que las temperaturas del suelo todavía pueden encontrarse por debajo del umbral considerado óptimo para una germinación rápida. A eso se suma el riesgo de heladas tardías, capaces de afectar tanto al maíz temprano como a los cultivos de invierno que todavía permanecen en el campo.
El escenario obliga a una administración mucho más precisa de las ventanas de siembra. Adelantar demasiado puede exponer al cultivo al frío, esperar demasiado puede significar quedar atrapado por lluvias intensas y perder días fundamentales de trabajo.
En María Susana, también en Santa Fe, los técnicos estiman que las labores podrían comenzar alrededor del 1° de septiembre, aproximadamente diez días antes de lo habitual. En San Pedro existe intención de adelantar el inicio, mientras que hacia Junín la ventana proyectada continúa siendo algo más tardía.
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