Para la Casa Rosada, la llegada de un marcado evento El Niño generó un foco de preocupación y movilización en las distintas regiones del país para evaluar potenciales problemas y trabajar en sistemas de prevención. Esto estuvo especialmente enfocado en las provincias del NOA y NEA, donde se espera que el impacto de la temporada de lluvias sea mayor.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, las condiciones monitoreadas en el Pacífico ecuatorial coinciden con modelos que arrojan una probabilidad del 100% para un fenómeno El Niño en el trimestre entre agosto y octubre, desatando un escenario de precipitaciones y sequías en distintos sectores del país. Dicho pronóstico también cuenta con el respaldo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos, que prevé una potencia alta del fenómeno, también catalogado como Super Niño.
El sistema de alertas tempranas propone dos características específicas puntuales. Por un lado, la integración de redes de observación de distintos operadores, con el fin de aprovechar las instalaciones existentes y complementar con las mediciones específicas de la red de monitoreo del CIRHNOP y, por el otro, proponer un esquema de comunicación que permita predecir las crisis hídricas en el largo y mediano plazo, pudiendo así articular medidas de prevención y mitigación anticipadas, explicaron. El sistema de alertas tempranas propone dos características específicas puntuales. Por un lado, la integración de redes de observación de distintos operadores, con el fin de aprovechar las instalaciones existentes y complementar con las mediciones específicas de la red de monitoreo del CIRHNOP y, por el otro, proponer un esquema de comunicación que permita predecir las crisis hídricas en el largo y mediano plazo, pudiendo así articular medidas de prevención y mitigación anticipadas, explicaron.
Quieren prevenir el colapso de la infraestructura rural.
¿Qué problemas puede tener el campo?
Ante probables precipitaciones de variada intensidad, los milimetrajes promedio para cada mes podrían ser superados con facilidad elevando la húmedad en los suelos. Esto podría provocar una saturación en la capacidad de absorción, lo que abre paso a potenciales inundaciones en distintas áreas.
En ese sentido, la Provincia de Buenos Aires fue escenario reciente de estos efectos, con millones de hectáreas bajo el agua. El problema no solo afecta a los cultivos o animales, sino también a las personas que no logran transitar por los caminos rurales y muchas veces quedan aislados por completo.
En términos productivos, el exceso de agua es casi tan dañino como la sequía. En ese sentido, los cultivos no prosperan, baja la calidad de la cosecha, sube la mortalidad animal y se complica sacar el producido de los campos, entre otros problemas.
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