Lo que nos dicen los perros sobre la obesidad humana
Los científicos destacan que la obesidad no es solo un tema de voluntad, sino de cómo está programado nuestro cuerpo. "Ser flaco no te hace moralmente superior", explican los expertos. Así como algunos Labradores tienen una predisposición genética que los hace más ansiosos por la comida, algunas personas tienen genes que las hacen más propensas al sobrepeso.
El estudio también refuerza la idea de que el entorno juega un papel central, puesto que si la comida está siempre disponible, quienes tienen estos genes la pasan peor al intentar controlar su peso. En los perros, esto se traduce en Labradores que pasan el día mendigando comida bajo la mesa, robando snacks o metiendo la nariz en la basura. En humanos… bueno, lo de "solo un pedacito" y después vaciar la bolsa de papas fritas suena bastante conocido, ¿no?
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La obesidad no depende solo de la voluntad, sino de la genética y el entorno. Los Labradores y los humanos con predisposición genética sienten más hambre, pero se pueden implementar las estrategias adecuadas para controlar el peso.
Además, los científicos encontraron que, en personas y perros con predisposición genética a la obesidad, el hambre se siente más intensa y persistente. El cerebro interpreta que el cuerpo necesita más calorías, incluso cuando no es así. Esta sensación de hambre constante hace que mantenerse en un peso saludable sea más difícil y requiera un esfuerzo mayor que en quienes no tienen esta predisposición genética.
A pesar de esto, hay estrategias que pueden ayudar a controlar la ansiedad por la comida. En los Labradores, los expertos recomiendan repartir la comida en varias porciones a lo largo del día, usar comederos interactivos que los obliguen a esforzarse por su alimento y elegir alimentos con mayor capacidad de saciedad. En los humanos, la clave sigue siendo la misma: planificar las comidas, elegir alimentos que generen mayor sensación de saciedad y evitar la tentación de tener comida ultraprocesada siempre al alcance.
Este estudio no solo ayuda a entender mejor la obesidad, sino que también nos da una excusa perfecta para mirar a nuestros Labradores con cariño y decir: "Bueno, no es que seas glotón, es tu ADN".
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