Durante años, Golub y sus colegas habían estado usando monos para investigar los efectos de la fluoxetina. El antidepresivo puede ser un tratamiento eficaz para enfermedades como la depresión y el trastorno obsesivo compulsivo.
Sin embargo, algunos estudios sugieren que el fármaco ocasionalmente puede causar efectos secundarios graves a largo plazo. Al contrario de lo que dicta la intuición, se ha relacionado con un mayor riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas, especialmente en los jóvenes.
Para estudiar los efectos de esta droga en los jóvenes, los investigadores establecieron un experimento en el que tomaron un grupo de monos de un año, aproximadamente equivalente en desarrollo a un humano de 4 a 6 años.
A esta población le dieron una medida del antidepresivo fluoxetina durante 2 años. La otra mitad recibió un placebo.
En el transcurso del ensayo observaron el efecto de la droga en los niveles de impulsividad, sueño e interacción social del mono, y midieron los niveles de posibles biomarcadores de respuesta al tratamiento en su sangre.
Como paso adicional, el equipo estaba interesado en obtener una visión más holística y a largo plazo de lo que estaba sucediendo en los cerebros de los monos, incluido el análisis de los lípidos.
Al analizar tejido cerebral post-mortem de los monos a los que se les había retirado la fluoxetina durante un año después de su régimen de 2 años, buscaron las posibles diferencias entre los grupos de tratamiento y control.
Descubrieron que las concentraciones de lípidos en los cerebros de los monos tratados divergieron significativamente del grupo libre de fluoxetina.
Para los investigadores, esto sugirió que hubo cambios importantes y duraderos en el metabolismo de los ácidos grasos con la administración prolongada del antidepresivo fluoxetina.
Los lípidos ayudan a construir las membranas celulares y son necesarios para el correcto funcionamiento del cerebro. Las deficiencias y anomalías se han relacionado con enfermedades como la esquizofrenia, la depresión y el Alzheimer.
Por otro lado, son especialmente importantes para los cerebros jóvenes, ya que sigue en desarrollo hasta pasados los 20 años.
A pesar de la evidencia, como se trata de monos no se garantiza que los resultados sean los mismos que en humanos, destaca el portal The Scientist.
Es probable que sea demasiado pronto para sacar conclusiones importantes. Con todo, este trabajo les dio a los científicos una idea del papel potencial de estos lípidos, que históricamente se han pasado por alto en las condiciones de salud mental.
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El antidepresivo fluoxetina puede ser un tratamiento eficaz para enfermedades como la depresión y el trastorno obsesivo compulsivo.
Fragmentos de un artículo publicado en The Scientist por James M. Gaines.