La malaria mató a más de 600.000 personas en 2020. Diez millones enfermaron de tuberculosis ese mismo año y 1,5 millones murieron. Endémico ciertamente no significa que la evolución haya domesticado de alguna manera un patógeno para que la vida simplemente regrese a la 'normalidad’ La malaria mató a más de 600.000 personas en 2020. Diez millones enfermaron de tuberculosis ese mismo año y 1,5 millones murieron. Endémico ciertamente no significa que la evolución haya domesticado de alguna manera un patógeno para que la vida simplemente regrese a la 'normalidad’
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Aris Katzourakis es profesor y estudia evolución viral y genómica en la Universidad de Oxford, Reino Unido.
COVID llegó para quedarse
El virólogo evolutivo escribió que los políticos invocan la palabra “endémico” como excusa para hacer poco o nada.
"Afirmar que una infección se volverá endémica no dice nada sobre cuánto tiempo puede llevar alcanzar la estasis [estancamiento o detención], cuáles serán las tasas de casos, los niveles de morbilidad o las tasas de mortalidad o, lo que es más importante, qué parte de una población y qué sectores serán susceptibles", advierte.
Todavía puede haber olas disruptivas de infecciones endémicas, como se vio con el brote de sarampión en Estados Unidos en 2019.
El mismo virus puede causar infecciones endémicas, epidémicas o pandémicas: depende de la interacción del comportamiento de una población, la estructura demográfica, la susceptibilidad y la inmunidad, además de si surgen variantes.
Por supuesto, el COVID-19 no es la primera pandemia. El hecho de que los sistemas inmunológicos hayan evolucionado para hacer frente a infecciones constantes es testimonio de tales batallas evolutivas.
Es probable que algunos virus se extinguieran por sí solos y aun así causaran altas tasas de mortalidad durante dicha salida.
¿Qué pasará con la evolución viral del COVID?
Existe una idea errónea y optimista de que los virus evolucionan con el tiempo para volverse más benignos, comenta Katzourakis.
Este no es el caso: no existe un resultado evolutivo predestinado para que un virus se vuelva más benigno, especialmente aquellos como el SARS-CoV-2, en los que la mayor parte de la transmisión ocurre antes de que el virus cause una enfermedad grave.
Por ejemplo, la segunda ola de la pandemia de influenza de 1918 fue mucho más letal que la primera.
Entonces, ¿qué debemos hacer? "Primero, debemos dejar de lado el optimismo vago", pide el experto.
Además, ser realistas acerca de los niveles probables de muerte, discapacidad y enfermedad, más vacunas efectivas, antivirales, testeo y una mejor comprensión de cómo detener un virus en el aire con máscaras, distanciamiento y ventilación.
Con todo, “la mejor manera de evitar que surjan más variantes” es detener la propagación sin restricciones, y eso requiere la equidad de las vacunas.
Cuanto más se replique un virus, mayor será la probabilidad de que surjan variantes problemáticas. La variante Alpha se identificó por primera vez en el Reino Unido, Delta en India y Ómicron en el sur de África, todos los lugares donde la propagación era desenfrenada.
Pensar que el COVID endémico será leve e inevitable es más que erróneo, es peligroso: expone a la humanidad a muchos más años de enfermedad, concluye Katzourakis.
*Fuente: "COVID-19: endemic doesn’t mean harmless", de Aris Katzourakis para Nature.