Comedias no: Según la ciencia, las pelis de terror bajan la depresión y la ansiedad
La ciencia afirma que mirar películas de terror mejora tu mente y te ayuda a manejar la ansiedad y la depresión. Así que la próxima vez, descartá las comedias.
30 de octubre de 2025 - 12:23
Puede sonar raro, pero la ciencia demuestra que ver películas de terror puede ayudarnos a manejar la ansiedad y la depresión de maneras que ni imaginamos. Y lo más sorprendente es que ese susto que nos hace saltar del sillón tiene efectos reales en nuestro cerebro, enseñándonos a lidiar con lo inesperado mientras disfrutamos del cine.
Lo que no te mata, te fortalece: el efecto del terror en tu cerebro
Durante mucho tiempo nos preguntamos por qué nos gusta asustarnos a propósito, y parece que no es solo por morbo. Y es que el cerebro funciona como una máquina que simula escenarios para prepararnos ante lo imprevisible.
Mark Miller, investigador de la Universidad de Monash y la Universidad de Toronto, explica que "el cerebro es una máquina de simulaciones anticipatorias". O en otras palabras, cada sobresalto nos ayuda a practicar cómo reaccionar ante situaciones de tensión sin salir de la seguridad del sillón, y eso tiene un valor psicológico enorme.
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El cerebro usa el terror para simular y anticipar situaciones de riesgo sin peligro real. Según la ciencia, diferentes tipos de espectadores aprenden a manejar la ansiedad y el estrés enfrentando el miedo controlado.
Acá entran los estudios de Coltan Scrivner, psicólogo de la Universidad Estatal de Arizona, que muestran que los que miran pelis de terror no son todos iguales. Hay "Adictos a la Adrenalina", que disfrutan la descarga física que provoca el miedo; "Aprensivos que se esfuerzan", que buscan enfrentarlo para sentir que logran algo; y "Manejadores de Oscuridad", que usan el horror para procesar ansiedad, depresión o estrés, y entender mejor los riesgos del mundo sin exponerse realmente.
Scrivner incluso remarca que "permiten aprender sobre los peligros del mundo sin exponerse realmente a ellos", y que este tipo de historias llevan existiendo desde hace milenios, ya sean los demonios y los monstruos de las tablillas babilónicas o las películas de hoy.
Además, datos recientes muestran que durante la pandemia, los fanáticos del terror fueron más resilientes: pudieron procesar noticias alarmantes sin angustiarse tanto, lo cual refuerza la idea de que enfrentarse al miedo de manera controlada entrena la mente para la vida real.
Aprender a manejar la depresión con el cine de terror
El terror, aparte de adrenalina, también puede ser una herramienta terapéutica. Así lo indican experiencias como con el videojuego holandés MindLight, en la que los chicos controlan su miedo para superar a monstruos virtuales, y muestran que exponerse a situaciones aterradoras en un entorno seguro ayuda a regular las emociones.
Scrivner asegura que "el contenido de horror permite experimentar miedo en un entorno seguro, practicar la revalorización cognitiva y tolerar sensaciones incómodas", lo que se traduce en habilidades que sirven para enfrentar la ansiedad cotidiana.
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El terror puede entrenar las emociones y la resiliencia, como muestran terapias y videojuegos diseñados para regular el miedo. Nos permite explorar límites, conocernos y practicar cómo reaccionar ante situaciones reales.
En este sentido, el Recreational Fear Lab en Dinamarca coincide: el terror formaliza los escenarios de peores casos, permitiendo entrenar la mente para interpretar la amenaza con más realismo y menos pánico. Adam Lowenstein, director del Horror Studies Center de la Universidad de Pittsburgh, agrega que grandes olas de cine de terror coinciden con momentos históricos traumáticos, y funcionan como un barómetro del miedo colectivo: desde los monstruos clásicos de los '30 hasta los éxitos comerciales actuales como Pecadores y La noche de la desaparición.
Para quien lo mira de forma consciente, el terror nos permite explorar límites, conocernos mejor y entrenarnos para situaciones reales. Como dice Greg Siegle, neurocientífico de la Universidad de Pittsburgh, "Con la narrativa correcta, enfrentar el miedo nos enseña dónde realmente estamos seguros y cómo responder al estrés de la vida real".
En definitiva, esa noche frente a El Exorcista que parecía un castigo de la adolescencia podía haber sido, en realidad, una lección sobre cómo manejar el miedo y la ansiedad. Y ahora, después de entenderlo, quizás sea hora de sentarse de nuevo y mirar un poco más de cerca.