En estos casos, los científicos han descubierto que la radioterapia de haz externo o EBRT (por sus siglas en ingles), en la que se coloca a un paciente en una máquina cuidadosamente calibrada que dirige la radiación directamente al tumor, puede ayudar a convertir los tumores resistentes en tumores pasibles de ser tratados.
Pero la EBRT no se puede administrar a todos los pacientes cuyo cáncer ha hecho metástasis o se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Esto es porque los tumores distantes pueden ser demasiado pequeños, abundantes y difusos para que el paciente tolere tanta radiación.
Por eso, el nuevo enfoque utiliza un elemento radiactivo y se administra por via intravenosa, irradiando directamente a las células cancerosas.
“Debido a que la radiación de una terapia con radionúclidos dirigida, si se administra en una dosis demasiado alta o en el momento equivocado, podría matar o dañar las células inmunitarias que se infiltran en el tumor y que en última instancia queremos destruir estos tumores, era fundamental diseñar estos estudios con una comprensión precisa de la dosis de radioterapia y el tiempo durante el cual se emitiría en el tumor”, explicaron los científicos.
En lugar de destruir los tumores, la radiación de dosis baja "estresa las células del tumor", estimulándolas para activar un tipo de respuesta que se ve más comúnmente en infecciones por virus.
Impulsadas por la inmunoterapia, las células inmunitarias atacaron las células cancerosas que habían sido dañadas por la terapia con radionúclidos dirigida.
Además, cuando las células tumorales se reintrodujeron en los ratones curados con la terapia de combinación, rápidamente las combatieron y no volvieron a desarrollar cáncer.
El tratamiento con radioterapia e inmunoterapia de dosis baja no solo erradicó su cáncer, sino que actuó como una especie de vacuna contra el cáncer, evitando que los ratones contraigan este tipo de cáncer nuevamente El tratamiento con radioterapia e inmunoterapia de dosis baja no solo erradicó su cáncer, sino que actuó como una especie de vacuna contra el cáncer, evitando que los ratones contraigan este tipo de cáncer nuevamente
Además de los estudios con ratones, se probó el tratamiento en perros que tenían cáncer metastásico natural. Los perros toleraron bien esta combinación de tratamientos, sin efectos secundarios tóxicos. Ahora comenzarán los ensayos en humanos.
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Los científicos probaron el tratamiento en ratones y en perros.
Con información de la Universidad de Wisconsin-Madison y de la Universidad de Pittsburgh.