“Además de los casos de fallo hepático agudo, las enfermedades hepáticas crónicas, como la hepatitis, la cirrosis o el cáncer de hígado, provocan más de 2 millones de muertes al año en todo el mundo, y su incidencia en nuestro entorno está aumentando debido a la epidemia de obesidad, por lo que es fundamental profundizar en su conocimiento”.
El hallazgo de las funciones de la proteína SLU7
Se sabe que la pérdida de las funciones hepáticas se asocia a la muerte de los hepatocitos, inducida por distintos virus, el consumo alcohol o el exceso de grasa.
Pero el mismo equipo de científicos había demostrado en estudios previos que el daño en el hígado está ligado a la alteración de la expresión de unas proteínas concretas, denominadas SLU7.
“En este nuevo trabajo hemos demostrado que la reducción de los niveles de SLU7 potencia la desdiferenciación de los hepatocitos, provoca la pérdida de función del hígado dañado y facilita, además, el desarrollo del daño. También hemos identificado a nivel molecular cuáles son los mecanismos utilizados por SLU7 para preservar las funciones o la identidad hepática, protegiendo a la proteína HNF4a (factor reconocido como uno de los más importantes en el control de la función del hígado) de su degradación por el estrés oxidativo”, explicó María Gárate, primera autora del trabajo.
Gracias a los avances, ahora se sabe que la SLU7 cumple con funciones determinantes para la salud hepática. Según explicó la investigadora Carmen Berasain:
“Estos resultados identifican a SLU7 en los niveles más altos de la jerarquía de proteínas que definen la identidad hepática y desentrañan nuevos mecanismos que pueden permitir el desarrollo de nuevas terapias para los pacientes con estas enfermedades”.
Los resultados de la investigación se han publicado en la revista Hepatology de la Asociación Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado (AASLD).