Un estudio de 10 años y 500 mil personas
Los autores del estudio analizaron los datos de salud del Reino Unido de 494.585 personas y los siguieron durante un promedio de 10,7 años. De estos, 384.818 eran bebedores de café y 109.767, no, que actuaron como grupo de control del estudio. Los bebedores de café consumían café con cafeína, descafeinado, molido e instantáneo.
Los resultados
En comparación con los participantes que no consumieron café, el riesgo de enfermedad hepática crónica de los bebedores de café fue un 21% menor. También tenían un 19% menos de riesgo de desarrollar enfermedad crónica del hígado o del hígado graso, y redujeron su riesgo de carcinoma hepatocelular en un 21%.
Los bebedores de café también tenían un 49% menos de probabilidades de morir a causa de una enfermedad hepática. Para las personas que bebieron café de granos molidos, la reducción del riesgo fue aún mayor.
Los límites del estudio
Una limitación del estudio es que su muestra consistió en individuos blancos de antecedentes socioeconómicos más altos, por lo que sus hallazgos pueden no ser de aplicación universal.
Otras investigaciones
En los últimos años, se ha vinculado el consumo de café con una reducción en el riesgo de tener Parkinson, cardiopatías, diabetes tipo 2, cálculos biliares, depresión, suicidio, cirrosis, cáncer de hígado, melanoma y cáncer de próstata.
Un estudio publicado en 2020 por la Universidad de Harvard determinó que "aunque la evidencia actual podría no justificar la recomendación de consumir café o cafeína para prevenir enfermedades, para la mayoría de la gente que bebe café con moderación puede ser parte de un estilo de vida saludable".
Uno de los efectos secundarios de beber café es la alteración del sueño. Sin embargo, esto depende de la persona, ya que cada uno de los organismos metaboliza la cafeína de una forma diferente. Algunos pueden dormir de manera profunda después de beber un café en la cena, aunque otros pueden sufrir de insomnio si toman una taza en el almuerzo.
Lo importante es que tome de acuerdo a sus necesidades, por eso consulte con su médico o con un nutricionista. Lo importante es la moderación.