El 43,9% de los encuestados argentinos sufre al menos uno de los trastornos, por encima del 40,3% mundial.
Por otro lado, confirmó hallazgos previos relacionados al sexo más prevalente. Un diagnóstico de trastornos gastrointestinales es significativamente más frecuente en mujeres (46,5%) que en varones (34,2%).
Este tipo de afecciones, también llamadas trastornos de la interacción intestino-cerebro, no solo recargan el sistema de salud sino que afectan en gran medida la calidad de vida de millones de personas.
Los TGF son crónicos, no tienen causas claras conocidas ni pueden detectarse con estudios médicos, sino que suelen diagnosticarse por cuadro clínico.
Los síntomas más comunes son:
- Acidez
- Reflujo
- Disfagia (dificultad para tragar)
- Indigestión (dispepsia)
- Eructos
- Náuseas
- Vómitos crónicos
- Estreñimiento crónico
- Distensión o hinchazón abdominal
- Síndrome de intestino irritable (SII)
- Proctalgia fugaz (dolor anorrectal intenso)
Las tasas de prevalencia para 5 diagnósticos gastrointestinales funcionales seleccionados en nuestro país fueron de 6,9% para dispepsia, 3,5% para síndrome de intestino irritable, 12,2% para estreñimiento funcional, 6,3% para diarrea funcional y 5,2% para hinchazón/distensión funcional.