La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió ayer que el riesgo que plantea globalmente Ómicron es "muy alto", ya que presenta hasta 32 mutaciones y podría ser más trasmisible. Con todo, los expertos de la OMS pidieron cautela ya que "todavía existen considerables incertidumbres".
La médica sudafricana Angelique Coetzee, la primera en alertar sobre una nueva posible variante del coronavirus (que luego fue confirmada y catalogada como Ómicron), dijo que hasta el momento no han visto -ni ella ni sus colegas, casos graves de Covid-19 con Ómicron.
Coetzee ha dicho que, según lo observado hasta ahora, la nueva variante tiene síntomas más leves y distintos a los esperables:
- No se observa la pérdida de olfato o gusto,
- pero sí un extremo cansancio, sequedad de garganta y en algunos casos, síntomas de resfriado.
Uno de los casos, de 6 años de edad, con pulso alto y fiebre. En adultos, cansancio extremo, que no dura más de unos días.
Esta sintomatología fue lo que puso en alerta a Coetzee para avisar a las autoridades el 18 de noviembre de una posible nueva cepa. Muestras de los pacientes sospechosos de portarla fueron secuenciadas y allí estaba la nueva variante.
"Hasta el momento no tengo conocimiento de que ninguno de mis colegas haya necesitado administrarle oxígeno a ninguno de estos pacientes, su nivel de oxígeno es muy estable. Con esto no estamos diciendo -por favor no nos malentiendan- no estamos diciendo que no habrá una enfermedad grave en el futuro", aclaró.