Pasaron los años y Britney, luego de mucho trabajo y crecimiento personal, logró alcanzar la estabilidad que tanto deseaba. Se alejó de los medios, se dedicó a la crianza de sus hijos y fue apartándose lentamente del ojo público.
Pero no todo es color de rosa. Un reporte del New York Times reveló que desde el 2016 la superestrella está disconforme con la tutela de su padre y que, en el mismo año, se manifestó en contra.
“Expresó que siente que la tutela se ha convertido en una herramienta represiva y controladora [...] Está ‘harta de que se aprovechen de ella’ y dijo que ella es la que trabaja y gana su dinero, pero todos a su alrededor están en su nómina”, escribió un investigador de la corte en un informe.
Según la investigación, Britney Spears sólo recibe 2000 dólares a la semana de los millones que generó con sus presentaciones en Las Vegas. No le permitieron remodelar su cocina -los gastos del arreglo superan su pago mensual- e incluso su padre definía con quienes salía qué amigos tenía.
También reveló que la sometían a controles de drogas varias veces a la semana y que el excesivo control le generaba mucho malestar. Si cometía un pequeño error, las consecuencias eran “muy duras”.
En el 2019, Britney Spears aseguró que este sistema la “obligó a quedarse en un centro de salud mental y después a dar conciertos en contra de su voluntad”.
Un año después, en el 2020, el grupo de abogados representantes de Britney designados por el tribunal requirieron que se removiera a Jamie Spears de la tutela de su hija. Alegaron que ella tenía miedo de su padre y que se negaba a volver a realizar shows mientras él tuviera control sobre su patrimonio.
En el 2021, el abogado de Spears, Samuel Inhgam, solicitó una audiencia “expedita” con la corte que se realizará el miércoles 23 de junio a la 13.30 (horario de Los Ángeles, California). Aunque no se sabe con precisión qué temas se abordarán, el hecho en sí mismo es llamativo ya que la cantante no suele involucrarse de manera personal en los procedimientos legales.
#FreeBritney
Durante mucho tiempo, Britney fue criticada en los medios y vivió etapas de duras difamaciones mediáticas. Sin embargo, su base de fans se mantuvo firme junto a ella.
El movimiento #FreeBritney se creó en defensa de la autonomía de la artista y denunciaba los supuestos abusos de poder de su padre. Se llegó a creer que su cuenta de Instagram era manejada por otras personas y que todo el contenido y sus declaraciones en redes pasaban por los filtros de representantes o de su padre.
Aunque Jamie Spears desestimó los dichos de los fans tildándolos de teorías conspirativas, la misma Britney agradeció el “apoyo informado” de sus seguidores.