La mujer acaba de cumplir las 440 horas en marzo de este año, porque durante las temporadas de verano del 2018 y 2019 estuvo trabajando en Mar del Plata. No podía cumplir las horas en ninguna ciudad cercana y asistir dos veces por semana a cumplir su obligación, como lo hacía en Buenos Aires.
Es que Carmen tenía una sentencia inicial de cuatro años de prisión en suspenso. Y, para evitar que la condena se hiciera efectiva, necesitaba cumplir con todas y cada una de las horas de trabajo en un plazo no mayor a un año y medio.
"¡Lo que he laburado en tres comedores! Estuve en la Villa 31, dónde soy una de las Mujeres al Frente, en el Pobre de Asís de Coghlan, dónde hay doscientos hombres en situación de calle y, en Carapachay, dónde soy la madrina de una fundación que ayuda a las señoras que están enfermas y viven en la calle y dónde, además, se necesita material de construcción para poder darles un lugar dónde vivir", comentó Carmen.
"Ayer fui a firmar a Comodoro Py y, en 10 días, me dan un papel que acredita mi sobreseimiento y deja sentado que quedo libre de culpa y cargo. Igual sigo haciendo cosas por los comedores. Conseguí zapatillas, pantalones y, ahora, estoy buscando ropa de abrigo para el invierno", finalizó.