El despliegue de Peluso estuvo igualado a la excelsa banda comandada por el argentino Didi Gutman desde los teclados, que lució en la versatilidad, un pulido sonido y notables arreglos. Eso comenzó a tomar cuerpo cuando alrededor de las 21:20, en medio de la introducción de Celebré, la silueta de Nathy Peluso se dejó adivinar detrás de una cortina opaca, para luego atravesarla e iniciar así su acto de entrega.
El juego de seducción puesto en marcha en clave de trap luego viró hacia la salsa, la bachata y el pop latino a partir de Puro veneno, La despedida y Sugga. La banda, que hasta allí presentaba teclados, batería, percusión, bajo y guitarra, sumó dos vientos, lo cual le dio otros colores y transportó a la audiencia a una atmósfera caribeña.
Mientras que en la introducción de Puro veneno, la artista realizó una atrevida danza con una rosa roja, culminó de manera más tierna cuando bajó del escenario y se la entregó con dulzura a una niña luego de besarle la mano. En La despedida, optó por abrazar al público desde el vallado y cantar cara a cara.
La letanía en la que oscilaba en sus interacciones con la audiencia mostraban el agradecimiento en la que se sentía envuelta:
Gracias por creer en mí Gracias por creer en mí
Pero para después retomar aliento y sucumbir a su lado más empoderado, Peluso combinó hits como Nasty Girl, Agarrate, y su más reciente sencillo Estás buenísimo, una de sus últimas novedades.
La conocidísima music session también jugó con una colorimetría similar a la del viralizado video, mientras que una cámara en el micrófono acercaba sus expresivos primeros planos a la gente, mientras una pasarela de fuego incendiaba el Movistar Arena al servicio del show.
Delito y Business Woman fueron dos obligatorios que hicieron corear a todos los presentes mientras que se preparaba para finalizar el recorrido con un salto de cuerda en botas de cuero, y finalmente decantar en uno de sus clásicos como Corashe, destacando la silueta de Nathy Peluso tras unos paneles de luces móviles detrás de ella.
El show finalmente terminó con Vivir así es morir de amor, un revival de la icónica canción de Camilo Sesto que cerró su acto, mientras pidió que se enciendan los focos de los celulares para iluminar el predio:
Si quieren pueden regalarme ese cielo de luces [...] Que siempre mueran de amor Si quieren pueden regalarme ese cielo de luces [...] Que siempre mueran de amor
Nathy Peluso terminó su encuentro con el público argentino como una especie de carta a la nostalgia, a los buenos recuerdos y al amor romántico, quien demuestra que ese balance entre los sonidos del pasado y el futuro pueden existir en una misma época, sacando lo mejor de cada uno de ellos.
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