Su recorrido televisivo incluyó algunas de las ficciones más recordadas de la pantalla argentina. Formó parte de Chiquititas, Verdad consecuencia, Poliladron, Gasoleros, Primicias, Epitafios, Infómanas, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos, además de la miniserie En París.
No construyó su carrera alrededor de un único género ni de un solo tipo de personaje. Pasó por dramas, comedias y ficciones de distinto registro, mientras continuaba formándose y participando de proyectos teatrales y cinematográficos.
La “abuela cocainómana” que la hizo inolvidable
Pero hubo un personaje que terminó convirtiéndose en una de sus marcas más reconocibles.
Galperín interpretó a la “abuela cocainómana” en Préstico, el ciclo de sketches de Sebastián Presta que formaba parte de Duro de domar, el programa conducido por Roberto Pettinato.
El personaje, desinhibido y provocador, le permitió llegar a un público diferente y convirtió a Galperín en un rostro reconocible también para espectadores más jóvenes. La composición terminó siendo uno de los trabajos por los que más se la recordó después de su muerte.
La particularidad estaba también en el contraste: una actriz que había llegado relativamente tarde al mundo profesional terminaba protagonizando un personaje de humor irreverente en uno de los programas más reconocidos de la televisión argentina.
El teatro, otra parte de una carrera que nunca frenó
Antes y después de sus trabajos televisivos, Galperín también tuvo una relación sostenida con el teatro.
Integró el elenco de Fango negro, de José Gabriel Núñez, dirigida por César Sambataro. La particularidad de aquella puesta era que se desarrollaba dentro de un colectivo que recorría Buenos Aires y convertía a los espectadores en pasajeros.
También participó de Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, presentada en el Teatro Arlequino.
El teatro no fue solamente una etapa de su carrera. También fue parte de su formación y del vínculo que mantuvo con la comunidad artística.
Del cine de los 90 a Puan y La extorsión
Galperín debutó en el cine argentino con Eva Perón, dirigida por Juan Carlos Desanzo, y posteriormente participó de películas como Pacto de silencio, Los adoptantes, Blindado, La estrella roja, Puan, La extorsión y Los justos. También actuó en el cortometraje Las devotas.
En Puan, estrenada en 2023, interpretó a Amelia. La película, protagonizada por Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia, fue una de las producciones argentinas más reconocidas de los últimos años.
Así, una carrera que había comenzado cuando Galperín ya era adulta terminó incluyendo tanto películas de autor como producciones comerciales y títulos reconocidos por el público masivo.
La actriz que también llegó al streaming
La última etapa de su carrera coincidió con otra transformación de la industria audiovisual.
Galperín participó en producciones para plataformas como Nada, El tiempo de las moscas, Gutiérrez is mai neim y Envidiosa.
Su presencia en Envidiosa, la serie protagonizada por Griselda Siciliani, hizo que su rostro volviera a aparecer ante una nueva generación de espectadores.
Es uno de los detalles que mejor resume su trayectoria: Galperín comenzó cuando la televisión abierta era el gran centro de la industria y terminó trabajando para plataformas de streaming.
Una carrera construida sin edad de vencimiento
Galperín no llegó a la actuación siendo una adolescente ni construyó su carrera desde los escenarios escolares. Lo hizo después de haber tenido otra vida laboral y, una vez que encontró su vocación profesional, continuó formándose durante años.
Desde 2000 estuvo afiliada a la Asociación Argentina de Actores y Actrices. La entidad destacó además su participación en actividades del Centro de Jubilados, espacios de formación, elecciones y asambleas.
Durante la pandemia incluso formó parte de Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie surgida del taller Crear Valor de la Fundación SAGAI y filmada en 2021.
Zulema Galperín, mucho más que un personaje
La noticia de su muerte vuelve a poner en primer plano a una actriz que probablemente muchos espectadores recuerden primero por una escena, una ficción o aquella particular “abuela cocainómana”.
Pero su historia fue bastante más extensa.
Galperín trabajó en televisión, cine y teatro, atravesó el salto hacia las plataformas y continuó vinculada a la formación y a la actividad de su sindicato hasta sus últimos años.
Empezó profesionalmente en la actuación cuando otros ya habían construido una carrera y terminó dejando una filmografía y una trayectoria televisiva que atravesaron generaciones.
A los 90 años, murió Zulema Galperín. Y detrás de la actriz que el público recuerda hay una historia menos conocida y quizás más interesante: la de una mujer que encontró su profesión de grande y decidió que nunca era demasiado tarde para empezar.
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