"Fanático" bajo la lupa de los fanáticos
Sin molestarse en argumentar, los libertarios aseguran que "Fanático" imita la creación de la cantante Pink (a la que incluso etiquetan para incitarla a que demande a la artista argentina). La única "prueba" que presentan para demostrar su punto (risible) es que en ambas canciones, las dos cantantes dicen "na-na-na".
Parece que ya se cansaron de jugar a ser economistas, y ahora pasaron a fingir que saben derecho, lo cual no estaría mal si entendieran mejor qué conlleva un plagio. En la jurisprudencia argentina, se entiende que hay plagio
cuando existe imitación de cierta magnitud respecto de la obra plagiada, no de la idea, cuando pese a diferencias triviales, variaciones, agregados o resoluciones, la obra presenta en comparación con la anterior una semejanza tal que permite reconocer que se trata, en el fondo, de una misma representación individual. cuando existe imitación de cierta magnitud respecto de la obra plagiada, no de la idea, cuando pese a diferencias triviales, variaciones, agregados o resoluciones, la obra presenta en comparación con la anterior una semejanza tal que permite reconocer que se trata, en el fondo, de una misma representación individual.
También tenemos la Ley de Propiedad Intelectual Nº 11.723, que en su artículo 1° protege (entre otras) "las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales" y determina que la protección del derecho de autor "abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos, pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí". Es decir, ni Lali, ni Pink ni nadie es dueño del "na-na-na-na" sino de cómo lo usen (pobres de los que cantan "oh-oh-oh" entonces).
Dicho esto, ¿cómo se verifica el plagio? El Ministerio de Justicia de la Nación indica que, en el caso de la música, el cotejo debe realizarlo un experto que analice la melodía, el ritmo y la armonía en busca de coincidencias con otra canción. Sin embargo, dado que los ritmos y las armonías no son apropiables por ser de dominio público, lo único que puede dar lugar al plagio es la melodía. Y ninguna de las dos melodías (entendida como la sucesión de notas y sonido de una canción) coincide, por lo tanto, tomando la palabra del Ministerio de Justicia, el supuesto plagio de Lali a Pink es infundado.
Por no mencionar otras diferencias evidentes, como las temáticas (Pink habla de una ruptura mientras Lali lo hace de un hombre obsesionado con ella), la estructura, los ritmos ("So What" es una canción punk rock y "Fanático" es pop rock), los tiempos y los acordes. Y si el problema es el "na-na-na", es claro que está usado de manera distinta en los dos temas.
Lo único que hicieron los libertarios con este papelón es demostrar su ensañamiento con Lali (y que conocen a Pink). Ahora, si de verdad les preocupa el plagio, podrían empezar exigiéndole a su líder "El Javo" que dé el ejemplo citando a los autores a los que les hace "copy paste" (por los que incluso fue demandado judicialmente en el pasado). Sin ir más lejos, en su libro "Pandenómics" de 2022 copia descaradamente más de una docena de párrafos textuales, y peor aún, en "Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica", pueden encontrarse desde párrafos hasta páginas enteras que no le pertenecen a él (al menos 30 páginas).
Quizá sea hora de que se asesoren bien, y de paso, que empiecen a ver la viga en su propio ojo en vez de mirar la paja en el ajeno. Porque si hay alguien que tiene el honor (o deshonor) de ser el rey de los plagios, es su líder, Javier Milei.
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