En el streaming Rumis, Pampita contó cómo se sintió luego de recuperarlos y no pudo contener el llanto: "Todos los que hemos perdido familiares sabemos lo que es ver un video o escuchar la risa de esa persona que tanto amamos. Ese material para mí era muy importante". Más tarde aclaró: "No soy una persona rica. No tengo dinero ahorrado. Lo único importante eran los teléfonos. Ayer recé todo el día. Le pedía a Dios, obviamente a mi hija".
image
Pampita buscaba recuperar los celulares con videos y fotos de su hija fallecida. La devolución de los dispositivos resaltó que el daño emocional supera cualquier pérdida material.
Lo que podría haber sido un robo de lujo terminó mostrando otra cara: el golpe emocional de perder recuerdos que no se pueden reemplazar con plata. Ese costado humano, íntimo, hace que el caso trascienda lo policial.
Hoy Pampita intenta blindar su casa para no volver a pasar por lo mismo. Pero más allá de las medidas de seguridad, el robo dejó claro que la vulnerabilidad es total, incluso para quienes viven en las zonas más caras y vigiladas. Y ahí está la paradoja argentina: blindamos paredes y ventanas, pero lo que más duele perder sigue siendo lo único que no tiene precio.
---------------------------------------------------------------------
Más contenido en Urgente24
La brillante miniserie que se vuelve adictiva desde el primer capítulo
ARCA pone límites a las compras en Shein y Temu: Qué cambios rigen desde ahora
El Gobierno le da épica al manotazo de ahogado y espera salvavidas de Trump
Beto Casella, con un pie y medio afuera de El Nueve: Qué canales lo pretenden
Estudiantes 1 - DyJ 0: Alario pagó su titularidad y le dio el triunfo al Pincha