Un hombre fue denunciado por compartir en un grupo de Telegram (aplicación que ofrece un servicio de mensajería similar a Whatsapp) una gran cantidad de “memes” que reproducían ideas antisemitas, homofóbicas, fascistas, racistas y misóginas.
Así mismo, el usuario compartió publicaciones que “exaltan al nazismo como doctrina que sostiene la superioridad de una raza sobre otras y promueve el odio contra los integrantes de la colectividad judía, además de otras teorías de superioridad basados en raza, religión y origen étnico".
La magistrada a cargo del caso, María Lorena Tula de Moral, dictaminó que el imputado debería “realizar ochenta horas de trabajos de utilidad pública -no remunerados- y asistir al taller dictado por el Museo del Holocausto”.
A pesar de que los memes son un contenido creado para el entretenimiento y que, en general, no son tomados en serio es esencial recalcar que es necesario ponerle un freno a la violencia simbólica. Incluso cuando “es sólo un chiste”.