Interesante: el empresario se resiste a jubilar por anticipado a un plantel promedio 57 años. Un héroe. Pero ¿qué hacer cuando el banco se niega a facilitar préstamos o giros en descubierto?
También hay un prometedor joven maratonista que 50 metros antes de la meta en la competencia más importante de Japón se desploma con una grave lesión.
Y un veterano inventor, que quebró y tiene acreedores 'pesados' buscando cobrar por las buenas o por las malas.
Además, una empresa poderosa que presiona en exceso a sus deportistas patrocinados.
Por si faltara algo, una petroquímica que tiene un tejido revolucionario que no consigue clientes porque apenas tiene 3 años de trayectoria.
De pronto, todas las historias pueden confluir en una sola, y el resultado es fascinante.
La novela de Jun Ikeido fue convertida en miniserie, y la bautizaron con el nombre de una marca japonesa de motocicletas fabricadas bajo licencia en las décadas de 1930 y 1940.
La realidad
Gustavo Valdéz me acusa de 'spoilear' historias así que iremos por lo que no está en 'El Rey de las Pistas'.
La fábrica ficticia se llama Kohazeya pero la verdadera fue Kineya Tabi Co., Ltd., un taller tradicional fundado en la ciudad de Gyda (prefectura de Saitama), la capital histórica del 'tabi' en Japón.
Tal como los kimonos, la demanda de los 'tabi' cayó en picada durante la 'occidentalización' de Japón.
'Rikuoh' en la realidad se llamó 'Muteki'.
Y ya que estamos con la realidad, la empresa poderosa era Onitsuka Tiger, luego rebautizada ASICS, proveedor durante años de calzado para los medallistas olímpicos de maratón que en Japón tuvieron héroes tales como como Mizuki Noguchi y Naoko Takahashi.
Y el 'shoe fitter' Takahiko Murano se llamó Hitoshi Mimura, apodado en Japón 'el dios del calzado' (Shoes no Kamisama), un sabio con agallas para priorizar la biomecánica del atleta por sobre los contratos comerciales de las multinacionales.
Por si faltaran antecedentes, en Japón hubo maratonistas que calzaban 'kanaguri-tabi' tal como Shiso Kanakuri, el padre del maratón japonés, quien compitió en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912 con el calzado que le hizo Tokujiro Harimaya.
Frase para recordar
Koichi Miyazawa, presidente de 4ta. generación de la pyme Kobaseya vive un dilema. El personaje es inspirador porque, en la crisis, es flexible, audaz y perseverante.
El presente se encuentra repleto de dificultades. Para colmo, ocurren contratiempos. Entonces, el futuro se encuentra nublado, en el mejor de los casos. A veces, impenetrable.
Pese a todo, él se aferra a una lógica humanista: hay que cuidar al deportista, y convierte esa convicción en su obsesión.
Si el atleta aterriza sobre la parte media/delantera del pie, en lugar de impactar de talón, aprovechará la amortiguación muscular y articulará el cuerpo en forma natural, disminuyendo la posibilidad de lesionarse.
Obvio que la resiliencia es un tema pero es no el único.
Hay una frase que nace de la decepción: "La gente que se esfuerza y hace todo bien, después fracasa. Esta vida no tiene sentido".
Pero hay una frase que la corrige: "La gente que se esfuerza y hace todo bien, no pierde todas las batallas. Alguna vez también gana".
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