Acá es interesante el aspecto satírico de la serie. Los candidatos actúan de forma muy similar a como lo hacen los candidatos políticos reales: ensayan discursos, se preocupan muchísimo por su imagen, tienen asesores, son coacheados, apelan a la emoción (fingiendo), evaden preguntas con una oratoria impecable y eligen estratégicos compañeros de fórmula pertenecientes a minorías raciales o de género.
En plena carrera electoral (encuestas de por medio, evaluaciones de aprobación de los candidatos y actos políticos), River se suicida en presencia de Payton. Un hecho inesperado y desconcertante que en un primer momento parece no tener sentido. Comenzamos a ver en escena temas paralelos al político y tal vez no tan "divertidos": el trauma, la angustia, el adolescente deseo de morir, una vida atravesada por imágenes pero con pocos lazos afectivos, la mentira, las dificultades para relacionarse con los demás. Payton cree que es incapaz de sentir empatía y que solo finge, y pasa la seria preguntándose si es una buena persona.
La segunda linea temporal se sitúa varios meses antes, cuando Payton conoce a River. Entonces comprendemos que la relación entre ellos es mucho más compleja de lo que parece y que, si bien ambos tienen novias, hay un sentimiento romántico que los une.
Por un lado, una interesante carrera electoral que, a través de adolescentes que "juegan" seriamente a ser candidatos, pone en ridículo a la política actual. Por otro lado, problemáticas serias como el suicidio adolescente, la falta de autenticidad en las relaciones y una excesiva preocupación por la apariencia. Tal vez estos conflictos aparezcan en la ficción de una manera un tanto exagerada, pero se trata de problemas que esa generación atraviesa en la actualidad.
Todo lo relatado pertenece al primer capítulo, y no adelantaremos más para que los lectores puedan disfrutarla. Pero hay que decir algo: no es para todos. The Politician ha despertado opiniones de todo tipo alrededor del mundo. Tiene elementos sumamente valorables: una buena estética, una gracia inteligente, es efectiva la sátira política y logra hacernos pensar en los traumas por los que un adolescente puede pasar y en las distintas maneras de procesarlos.
Sin embargo, también pone en pantalla, de repente y sin previo aviso, escenas desconcertantes y retorcidas, que parecen irreales. Un ejemplo importante es el del suicidio de River, pero este fenómeno es parte del estilo de la serie y aparece todo el tiempo. Su muerte que no es tratada como solemos ver en la ficción, no se observa casi tristeza y eso puede incomodar. The Politician a veces nos hace reír, pero luego preguntarnos si estuvo bien reírnos. Genera situaciones ante las que un espectador no sabe bien cómo reaccionar.
Detrás de todas estas características está Ryan Murphy. Aunque el nombre no resulte familiar para aquellos que no están interiorizados en el tema, seguramente casi todos vieron alguna de sus series. Es el creador, entre otras, de Pose, American Horror Story y Glee. The Politician cuenta de ocho capítulos y está disponible en Netflix.
Hay quienes acusan a Ryan Murphy de haber plasmado todos sus caprichos y manías en The Politician. La serie parece casi un collage de personajes, momentos y temas que se relacionan entre sí de una forma extraña. Por supuesto, no faltan los giros musicales. The Politician puede enganchar y hacer que el espectador quiera más. Pero, también puede despertar irritación. Repetimos: no es para todo el mundo.