¿Qué sucedió en el momento del hecho?
Durante una escena filmada en una iglesia, Baldwin debía prepararse para un tiroteo en la siguiente toma.
El equipo de producción de cámaras estaba midiendo los ángulos de las mismas y no se había retirado del área de seguridad recomendado previo al manejo de una escena con un arma de fuego.
El operador de la cámara B estaba en una plataforma rodante con un monitor comprobando tomas, y la víctima, Halyna Hutchins estaba a su lado también mirando la pantalla. Por detrás, se encontraba Joel Souza, director de la película.
Mientras Baldwin se alistaba, el director adjunto gritó “pistola fría”. Fue allí cuando se escapó el disparo. Cuando el actor sacó el arma de la funda, la munición voló hacia el operador, Hutchins y Souza. El proyectil impactó en Hutchins esquivando a sus acompañantes y continuó hasta Souza.
La directora de fotografía cayó al suelo y fue atendida rápidamente por un médico del rodaje que presionó sobre la herida para detener la hemorragia. Souza por su parte no se encontró gravemente herido.
Si bien no se sabe precisamente cómo se llegó a disparar la bala, se cree que por la imprudencia de Baldwin, y el ‘no saber que era munición real’, frase explicada entre lágrimas por el mismo actor en una entrevista televisada post el hecho ocurrido, se derivó a la tragedia cinematográfica de los últimos tiempos.
Se espera más información sobre el avance de la justicia de los Estados Unidos para saber cual es la resolución sobre el hecho.