Una explosión sacude un edificio en Madrid y desata un voraz incendio

El bloque fue desalojado y seis dotaciones de bomberos acudieron al lugar. No hay personas heridas, pero tres perros murieron por inhalación de humo.

Una explosión en Valdemoro, Madrid, desencadenó un incendio que afectó a varias viviendas este miércoles por la mañana, obligando a desalojar el edificio y a desplegar un amplio operativo de emergencias. No se registraron personas heridas, aunque el humo alcanzó un ático donde estaban cuatro perros, de los que solo uno sobrevivió.

La primera llamada al 112 llegó a las 8:25, desde una urbanización cerrada situada en el número 24 de la avenida de los Reyes Católicos, en el barrio del Hospital. Según explicó el portavoz de Emergencias Comunidad de Madrid, Javier Chivite, el estallido ocurrió en un primer piso y sus efectos alcanzaron también las viviendas inmediatamente superior e inferior. Hasta allí acudieron seis dotaciones de bomberos, mientras el SUMMA 112 movilizaba sus recursos sanitarios para atender a posibles afectados.

Durante la intervención, los sanitarios intentaron recuperar a los animales intoxicados y consiguieron reanimar a uno que había sufrido una parada cardiorrespiratoria, antes de dejarlo al cuidado de un veterinario. Entretanto, los equipos de extinción lograron controlar las llamas y el Ayuntamiento pidió evitar los alrededores para facilitar su trabajo. La causa de la explosión continúa bajo investigación, sin una confirmación pública que permita atribuirla a una fuga de gas.

Qué se sabe del piso donde comenzó la explosión

La investigación tiene su punto de partida en una vivienda que estaba vacía, según El País, dentro de una urbanización del entorno del Hospital Universitario Infanta Elena. La ausencia de ocupantes en ese piso contrasta con lo ocurrido en otros departamentos del bloque y deja pendiente una pregunta central: qué pudo provocar el estallido en su interior. Por ahora, la información disponible no precisa si había trabajos en marcha, instalaciones que estuvieran siendo intervenidas o alguna incidencia previa que permita reconstruir lo sucedido.

El Mundo atribuye la deflagración al gas, aunque el parte difundido por Emergencias 112 no identifica todavía una causa concreta. Esa diferencia entre las primeras versiones exige mantener abierto el diagnóstico, porque confirmar una explosión no equivale a determinar qué la desencadenó. El Ayuntamiento también trasladó inicialmente que desconocía lo ocurrido y que estaba recabando información sobre el inmueble, situado en una zona de nueva construcción.

La intervención dejó, además, consecuencias que exceden los desperfectos del edificio. Los psicólogos del SUMMA asistieron a la dueña de los animales por una crisis de ansiedad, mientras el perro que consiguió sobrevivir quedó bajo atención veterinaria. La mujer tuvo que recibir ayuda después de perder a tres de sus mascotas, pese a los esfuerzos de los sanitarios que acudieron al lugar.

Para los residentes, entretanto, sigue pendiente conocer el alcance de los daños y las condiciones para volver a sus casas. Las informaciones publicadas hasta el momento no detallan cuántas viviendas quedaron inhabitables ni ofrecen un plazo de regreso, de modo que el control de las llamas todavía no permite dar por resuelta la situación del bloque. La evaluación del inmueble y el esclarecimiento del origen del siniestro serán necesarios para completar un balance que, por ahora, continúa siendo provisional.

Las fugas de gas también dejan víctimas dentro de las viviendas

Las explosiones provocaron 15 muertes en España durante 2024, cuatro de ellas vinculadas a fugas de gas en viviendas, según el estudio de Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB). A esos casos se suman, en una categoría diferente, seis fallecidos por el mal funcionamiento de aparatos productores de calor y calderas, sin que el informe atribuya necesariamente esos episodios al gas. El balance sitúa las deflagraciones en el 6,4% de las 234 muertes registradas por incendios y explosiones ese año, con la misma cantidad de víctimas que en 2023. Se trata de un recuento de fallecidos, por lo que esas cifras no representan el número total de accidentes ocurridos.

Dentro de ese registro, las fugas domésticas conviven con explosiones de naturaleza muy distinta, desde accidentes industriales hasta la acumulación de gases procedentes de residuos agrícolas. Esa diversidad permite dimensionar las consecuencias de estos episodios, pero exige identificar el origen de cada uno antes de relacionarlos. En Valdemoro, la causa continúa bajo investigación, aunque El Mundo apunta al gas en su información sobre el siniestro.

Cuando al estallido le sigue un incendio, el peligro se prolonga a través del humo: la intoxicación por humo o gases tóxicos causó el 69,3% de los fallecimientos del conjunto de siniestros analizados en 2024, por encima de las quemaduras, que representaron el 23,5%. Ese peso en las estadísticas explica la importancia de advertir el fuego desde sus primeras fases, especialmente durante la noche, cuando los ocupantes pueden tardar en detectar lo que ocurre.

De ahí que los especialistas insistan tanto en revisar las instalaciones como en incorporar detectores de humo en los hogares. Son estos dispositivos los que resaltan entre las medidas más eficaces para alertar a tiempo, junto con evitar sobrecargas eléctricas y mantener los aparatos que generan calor alejados de materiales combustibles. La prevención alcanza así tanto al riesgo de que se origine un siniestro como a la posibilidad de reconocerlo antes de que sus consecuencias se extiendan por la vivienda.

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