El grupo ya había superado el control documental y circulaba por una explanada señalizada para ordenar los automóviles antes de cada salida. Los trabajadores indicaron al conductor el espacio en el que debía estacionar, aunque el vehículo no completó ese giro y siguió hacia el atraque número 1 del puerto. Allí se encuentra el cantil, el extremo abierto del muelle junto al que se posicionan los barcos para desplegar sus rampas y recibir a los coches.
Vista panorámica de Algeciras y su puerto, una de las principales conexiones marítimas entre España y Marruecos a través del Estrecho.
FOTO: PIXABAY
Esa zona cumple una función operativa y debe permanecer despejada durante la llegada de cada buque. Sin una embarcación ocupando el atraque, la línea de circulación termina frente al agua. El Audi atravesó ese espacio hasta superar el borde y se hundió con rapidez, sin que hasta ahora se haya establecido si el conductor confundió el recorrido, no distinguió la señalización o perdió la orientación dentro de la terminal.
La manera en que avanzó concentra buena parte de la investigación. Fuentes policiales describieron una marcha constante, sin una aceleración repentina ni una maniobra brusca antes de la caída. Esa trayectoria sostiene la hipótesis de un error humano favorecido por la reducida visibilidad de la madrugada, pero la Policía Nacional continúa tratando el caso como un accidente y todavía no comunicó una conclusión definitiva sobre sus causas.
La recuperación del automóvil y el testimonio de los dos sobrevivientes serán claves para completar los segundos previos al impacto. También deberá determinarse qué pudo observar el conductor desde el interior, cuánto tiempo transcurrió entre la indicación del personal y la caída y si existió alguna circunstancia adicional que le impidiera detenerse. Hasta entonces, cualquier explicación diferente del despiste permanece como una posibilidad sin confirmar.
Un peligro que ya tenía antecedentes en el puerto de Algeciras
La tragedia ocurrió en una infraestructura acostumbrada a mover cantidades extraordinarias de pasajeros y automóviles. Durante la fase de salida de la Operación Paso del Estrecho 2026, más de 900.000 personas y 251.000 vehículos utilizaron Algeciras para dirigirse al norte de África. A comienzos de septiembre, ese movimiento ya había disminuido y el operativo se encontraba concentrado en el regreso hacia Europa, pero las conexiones con Tánger continuaban activas durante prácticamente todo el día.
La caída de un coche desde la zona de embarque tampoco constituye un episodio completamente desconocido. En marzo de 2024, otro conductor se equivocó mientras esperaba un barco procedente de Tánger y terminó sumergido con su vehículo a unos 15 metros de profundidad. En aquella ocasión consiguió abandonar el habitáculo y fue auxiliado por agentes y personas que se encontraban cerca. El antecedente más grave se produjo en septiembre de 2015, cuando un hombre de 53 años atravesó el control de pasaportes y continuó lentamente hacia el extremo del muelle mientras se preparaba para viajar a Marruecos. Pese a las advertencias del personal, cayó al agua y murió dentro del automóvil.
Los episodios no permiten establecer una causa común ni responsabilizar por sí solos a la Autoridad Portuaria, pero vuelven inevitable la revisión de los protocolos. La investigación deberá comprobar si la señalización, la iluminación y las indicaciones resultaban suficientes durante una madrugada con poca visibilidad, además de analizar cómo se protege el acceso al cantil cuando todavía no hay un buque amarrado. En un puerto diseñado para que miles de vehículos avancen cada día hasta pocos metros del mar, distinguir correctamente entre el lugar de espera y el camino de embarque puede convertirse en una cuestión de vida o muerte.
-----------------
Más noticias en Urgente24
Se destapó la peor noticia sobre Tini Stoessel: "Doloroso"
Crece el rumor de que Javier Milei puede quedar afuera de su reelección
Ni Barcelona ni Arsenal: El club que se queda con Julián Álvarez y es una bomba
La ministra de Seguridad se casa con el jefe de Gendarmería