Las fuerzas rusas, por otro lado, se están reagrupando como paso previo a una nuevo avance hacia la ciudad de Lyman, que parece ser el objetivo central en este momento. Queda al noreste de una de las principales ciudades bajo control ucraniano en el Donbás, Sloviansk.
Ucrania refuerza sus unidades de defensa en el área mientras también intenta contraatacar al sureste de la ciudad de Járkiven un esfuerzo por interrumpir las líneas de abastecimiento de los rusos y aislar a las fuerzas concentradas para el principal avance de la ofensiva sobre la ciudad de Izium.
En paralelo, los rusos intentan aumentar el área que ya controlan en Jersón.
Las fuerzas ucranianas, explica el WSJ, también han destruido una represa en el río Oskol, llevando a una inundación del área para hacer que las rutas y campos sean imposibles de transitar para los blindados rusos, una táctica también utilizada con éxito al noroeste de Kiev en marzo.
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Las Fuerzas Armadas de Ucrania dijeron haber repelido varios ataques de las fuerzas rusas destinados a tomar las localidades de Rubizhne y Severodonetsk, situadas en la región de Lugansk (este) y fuera del control de la autoproclamada República Popular de Lugansk, cuya independencia fue reconocida por Moscú días antes del inicio de la invasión.
El Estado Mayor del Ejército ucraniano ha manifestado en un mensaje en su cuenta en la red social Facebook que "tras los intentos de los ocupantes rusos de irrumpir en Rubizhne y Severodonetsk, alrededor de 130 soldados enemigos heridos fueron trasladados a un hospital local en Novoaydar". Asimismo, ha incidido en que Rusia busca "lograr el control total de las regiones de Donetsk y Lugansk" y ha agregado que "en dirección a Donetsk y Tavriya, los ocupantes rusos siguen atacando las líneas de frente y buscando puntos débiles en la defensa en toda la línea de contacto".
"Los combates continúan en áreas de Kreminna, Torske y Zelena Dolyna. El enemigo ruso se reagrupa para atacar en dirección a Lyman", ha detallado el Ejército ucraniano, al tiempo que ha subrayado que los "principales esfuerzos" de Rusia se centran en la toma de Mariupol.
En esta línea, ha destacado que "el enemigo ruso sigue llevando a cabo ataques con misiles y bombardeos contra infraestructura militar y civil en todo Ucrania" y ha añadido que "continúa la amenaza de bombardeos por parte de aviones rusos contra objetivos en territorio de Ucrania a través del uso del territorio, red de bases aéreas y espacio aéreo de Bielorrusia".
Ayer, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, fue el primer alto cargo ruso que confirmó públicamente que la batalla por el Donbás había comenzado, diciendo a la cadena de televisión India Today: "La operación en el este de Ucrania tiene como objetivo, como ya se anunció, la liberación completa de las repúblicas de Donetsk y Lugansk. Esta operación continuará, la siguiente fase de esta operación especial está comenzando. Y, me parece, ahora será un momento importante en esta operación especial".
El jefe de la diplomacia rusa aseguró además que Rusia no tiene la intención de cambiar "el régimen" en Ucrania. "No vamos a cambiar el régimen en Ucrania, hemos hablado de esto muchas veces. Queremos que los ucranianos decidan por sí mismos cómo quieren vivir", dijo, pese a haber justificado al inicio de la campaña militar la ofensiva en Ucrania con la "desnazificación" del país vecino y haciendo referencia en varias ocasiones al "régimen nazi" de Kiev.
Este miércoles, el presidente ruso Vladímir Putin dijo que "la tragedia que estaba teniendo lugar en Donbass, incluido en la República Popular de Lugansk, fue la que obligó, simplemente forzó a Rusia a empezar esta operación militar, la que todos conocen muy bien hoy en día".