El martes, la iniciativa pareció cristalizarse en un llamado telefónico desde el Planalto, que indicó a los asesores de Alberto F. que Mourao iría a presenciar la ceremonia. La noticia generó la expectativa de un alivianamiento de la tensión que viene acrecentándose entre el mandatario brasileño y el presidente electo argentino desde hace semanas, aunque el equipo de Fernández no lo leyó así, según Clarín. La designación de un ministro para asistir a la asunción representa un paso hacia atrás en la categoría de representación brasileña, explica Infobae.
Desde antes de la elección del 27/10, Bolsonaro ya había apuntado en reiteradas ocasiones contra el presidente electo argentino, de quien se encuentra en las antípodas ideológicas. Fernández, por su parte, ha manifestado su clara postura en favor de la liberación del expresidente Lula da Silva, el mayor rival político de Bolsonaro, a quien el presidente electo considera injustamente preso.
El vicepresidente Mourao publicó un artículo en el periódico Estadao titulado "La izquierda en su laberinto", donde detalla su postura en contra de la izquierda brasileña: "Pero a considerar lo que hace y habla la izquierda en Brasil, parece que le queda poco. La Apología de la corrupción, al negar la condena de Lula en todas las instancias. La intriga, buscando dividir la sociedad, el gobierno y el estado. La falsificación, presentando como centro o liberal que nunca fue. Y la confusión, intentando, aquí y en el exterior, mezclar el gobierno democráticamente elegido con los períodos de excepción anteriormente vividos en el país. Así, actuando en detrimento de la democracia en Brasil, la izquierda continuará donde está. Perdida en su laberinto."
Este miércoles por la mañana, por otro lado, Bolsonaro había celebrado en Twitter que varias empresas se retiraran de Argentina para instalarse en Brasil; tuit que luego tuvo que borrar porque la información fue desmentida.