"Debemos tomar medidas decididas para derrotar completamente cualquier intento de 'independencia de Taiwán' y trabajar juntos para crear un futuro brillante para el rejuvenecimiento nacional", dijo basándose en el principio de la "Única China" del Consenso de 1992 y la reunificación pacífica.
Taiwán es un país capitalista y aliado de EEUU, que se formó tras la derrota del bando nacionalista en la guerra civil china. Sus partidarios huyeron a la isla, donde crearon su propio estado no reconocido.
Beijing insiste en que vuelva a ser parte de China, pero la cúpula dirigente taiwanesa rechaza oficialmente el principio de "un país, dos sistemas" e incluso en ciertas ocasiones habló de la necesidad de proclamar la independencia de la isla. El gigante asiático afirma que no lo tolerará, y hasta se ha barajado una solución armada al problema.
"Nadie debe subestimar la gran determinación del pueblo chino de defender la soberanía nacional y la integridad territorial", dijo Xi en su discurso por los 100 años del PCCh.
"Un país, dos sistemas"
El presidente chino también declaró que el gobierno central ejerce la jurisdicción general sobre Hong Kong y Macao y aseguró el respeto al principio "un país, dos sistemas", aunque sostuvo la implementación de sistemas legales y mecanismos de aplicación para las dos regiones para proteger "la seguridad nacional".
Hong Kong era de dominio británico y formó su propio sistema político y económico. Pero, una sola autonomía no era suficiente para coexistir dentro del mismo Estado, entonces el PCCh le ofreció un modelo que podía convenirle a ambos: "un país, dos sistemas".
Este principio originalmente fue ideado por el líder chino y arquitecto de la China moderna, Deng Xiaoping. Se aplicó por primera vez en 1997, y desde entonces sigue en vigor en Hong Kong pero ha habido ciertos inconvenientes ya que Beijing aumenta su poder y control sobre la autonomía.
El rápido crecimiento de la autoridad china en este territorio provocó la indignación de una parte de la población, lo que desencadenó la ola de protestas y arrestos por parte del gigante asiático.
"Tendremos el destino de nuestra nación firmemente en nuestras manos. Porque solo el socialismo puede salvar a China y solo el socialismo con características chinas puede desarrollar a China. El pueblo chino no solo ha sido capaz de destruir al viejo mundo, sino también de construir uno nuevo", concluyó Xi.