Hasta el momento se desconoce si el ataque dejó muertos. Tampoco se conoce el número de soldados y aviones implicados en la incursión.
La nueva ofensiva se centró en las regiones iraquíes de Metina, Zap y Avashin-Basyan, dijo Akar.
“La operación continúa con éxito, como estaba previsto. Los objetivos marcados para la primera fase se han alcanzado”, aseguró.
El ministerio de Defensa afirmó asimismo que la ofensiva se había emprendido porque los militantes habrían estado preparando un "ataque a gran escala", de acuerdo a la información que tenía Turquía.
La ofensiva se realizó en coordinación con los “amigos y aliados” de Turquía, dijo el ministerio, aunque no dio más detalles al respecto. Pero el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se había reunido la semana pasada con Masrour Barzani, primer ministro de la región autónoma kurda iraquí y que controla las zonas atacadas, explica Deutsche Welle.
Ankara ha hallado un aliado en el Partido Demócrata del Kurdistán (KDP) que gobierno la región autónoma kurda de Irak desde antes de su reconocimiento formal por parte de Bagdad en 2005. Los Barzani (el actual y el anterior presidente regional) se oponen al PKK.
El ministro turco dijo que la incursión iba dirigida contra “terroristas” y que se había mostrado una “sensibilidad máxima” para evitar daños a civiles y estructuras culturales y religiosas. En un primer momento no había declaraciones al respecto por parte del grupo armado kurdo.
El pueblo kurdo es generalmente considerado como el mayor del mundo sin Estado. Son algo más de 30 millones de personas que comparten una nación, un idioma y, en su mayoría, una religión, repartidos entre varios países diferentes. Casi la mitad se encuentran en el sudeste de Turquía, unos 7 millones viven en el noreste de Irán, otros 6 millones en el norte de Irak y unos 2 millones en el noroeste de Siria. Las fronteras de estos cuatro países dividen la región del Kurdistán y dan así cuatro nacionalidades diferentes a los kurdos, explica el diario El País.