Rached Ghannouchi, jefe del partido Ennahda, y el presidente Said, venían inmersos en un enfrentamiento político desde hacía meses, lo que paralizó el gobierno y perturbó los poderes públicos.
Las determinaciones del presidente llegaron luego de que el domingo hubiera fuertes protestas contra el gobierno, en medio del fuerte descontento por la gestión de la crisis sanitaria y social. Sedes del partido gobernante Ennahda habían sido asaltadas e incendiadas.
Por otro lado, ha comenzado el ya anunciado despliegue militar en el país. La sede del Parlamento estuvo hoy rodeada por fuerzas del Ejéricto, que impidieron que sus funcionarios, entre ellos el presidente de la Cámara, accedieran al edificio, explica el diario La Nación.
Por otro lado, el mayor sindicato del país mostró un apoyo cauto al presidente:
Y así se han expresado los partidos:
En 2011, los tunecinos se levantaron contra décadas de autocracia para establecer un sistema democrático que divide los poderes entre el presidente, el primer ministro y el Parlamento. Esto garantizó nuevas libertades pero no trajo los resultados esperados en lo económico, despertando el malestar social.