Tragedia en Canarias: más de 80 muertos tras 27 días perdidos en el mar

La embarcación había partido de Gambia con casi 130 personas. Solo 44 sobrevivieron y Salvamento Marítimo localizó cinco cuerpos a bordo.

El Atlántico convirtió el viaje de casi 130 migrantes hacia Islas Canarias en 27 días de aislamiento y muerte. Cuando los rescatistas localizaron el cayuco, cerca de dos tercios de quienes habían partido ya no estaban a bordo y los 44 sobrevivientes apenas conservaban fuerzas para recibir ayuda.

La embarcación había salido de Gambia el 7 de agosto con rumbo al archipiélago español. Entre sus ocupantes viajaban cuatro mujeres y una bebé, según la reconstrucción de Caminando Fronteras. El grupo intentaba completar la peligrosa ruta migratoria del Atlántico en un bote pesquero alargado, pero transcurrieron casi cuatro semanas sin que consiguiera alcanzar tierra.

El avión Sasemar 101 los encontró el miércoles por la tarde, unas 65 millas náuticas al suroeste de Arguineguín, en Gran Canaria. La Guardamar Urania acudió durante la noche y localizó cinco cuerpos, aunque el mal estado del mar impidió recuperarlos. Seis supervivientes fueron hospitalizados, tres de ellos después de una evacuación urgente en helicóptero.

Cinco cuerpos a bordo y decenas de víctimas en el Atlántico

La cifra de 83 fallecidos fue proporcionada por Caminando Fronteras a partir de la información recibida antes de la partida y de los testimonios posteriores. Su portavoz, Helena Maleno, aseguró que el cayuco había salido de Gambia con 127 personas y que solamente 44 lograron sobrevivir. Los datos difundidos por Salvamento Marítimo y la Guardia Civil elevaron a 128 el número inicial de ocupantes. La diferencia se explica por la ausencia de un registro oficial, aunque ambas reconstrucciones coinciden en que más de 80 perdieron la vida.

Según informó Associated Press, los rescatados contaron que las provisiones se agotaron durante el trayecto y que muchos ocupantes comenzaron a enfermar por la falta de agua y alimentos. Los cuerpos de quienes fallecían eran arrojados al océano mientras todavía quedaban personas con fuerzas para hacerlo. La organización señaló que entre las víctimas se encontraban al menos tres de las mujeres que habían iniciado el recorrido y una bebé.

Cuando la Guardamar Urania llegó hasta la embarcación, todavía permanecían cinco cadáveres en su interior. Salvamento Marítimo confirmó que no pudieron ser recuperados debido al viento de 20 nudos y a las olas de hasta 2,5 metros. Los equipos debieron priorizar la evacuación de quienes continuaban con vida, por lo que esas cinco muertes son las únicas comprobadas directamente durante la operación. El resto del balance surge de las declaraciones de los supervivientes.

RTVE detalló, además, que tres hombres fueron evacuados de urgencia por la Guardia Civil. Dos ingresaron en el Hospital Doctor Negrín y el tercero fue trasladado al Hospital Insular de Gran Canaria. Los otros 41 llegaron durante la madrugada al puerto de Arguineguín, donde recibieron asistencia de Cruz Roja. Después de esa primera evaluación, otras tres personas tuvieron que ser derivadas en ambulancia, lo que elevó a seis el número total de hospitalizados.

Menos llegadas, pero una ruta que continúa multiplicando las muertes

La tragedia ocurrió durante un año en el que disminuyó notablemente la cantidad de personas que consiguieron alcanzar Canarias. Según el último balance del Ministerio del Interior, hasta el 31 de agosto arribaron al archipiélago 5.163 migrantes distribuidos en 70 embarcaciones, frente a los 12.126 que habían llegado en 198 botes durante el mismo período de 2025. La reducción interanual alcanza el 57,4%, aunque únicamente contabiliza a quienes completaron el recorrido y quedaron registrados por las autoridades españolas.

Fuera de esa estadística permanecen quienes desaparecen antes de tocar tierra. Caminando Fronteras documentó 1.317 muertos o desaparecidos durante los primeros cinco meses de 2026 en las distintas rutas hacia España, entre ellos 142 mujeres y 129 menores. El informe también registró 27 embarcaciones perdidas con todos sus ocupantes, episodios conocidos como naufragios invisibles porque no dejan supervivientes capaces de relatar lo sucedido ni cuerpos que permitan reconstruir el balance.

La ruta canaria resulta especialmente peligrosa por la distancia y la exposición al océano abierto. Las salidas ya no se producen únicamente desde Marruecos o Mauritania, sino también desde puntos más alejados de Senegal y Gambia. Una avería mecánica, la pérdida de combustible o un error de navegación pueden alejar rápidamente a estas embarcaciones de las zonas vigiladas y convertir una travesía de varios días en semanas sin agua, alimentos ni posibilidad de comunicación.

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, reclamó una política migratoria estatal y una mayor implicación de la Unión Europea después de conocerse el nuevo balance. El mandatario sostuvo que el archipiélago no puede aceptar estas muertes como parte habitual de la ruta atlántica. La caída en el número de llegadas puede aliviar temporalmente los centros de recepción, pero no refleja cuántas personas siguen saliendo desde África ni cuántas desaparecen antes de ser localizadas.

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